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Lengua y periodismo en el kiosco electrónico (prensa digital) ponencia
para el tema “La Prensa” en
el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española Zacatecas,
México 7-10
de abril de 1997 Raúl Trejo Delarbre Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM
Lengua
y periodismo en el
kiosco electrónico (prensa
digital) Raúl Trejo Delarbre "
Maravilla y riesgo, la Internet es tan nueva que sigue suscitando los
asombros más elementales. Todavía hay quienes suponen que cualquier dato,
declaración o historia, por el solo hecho
de estar en la red de redes, es auténtico o es cierto. 1 En noviembre pasado, el
conocido periodista estadunidense Pierre Salinger anunció en París, en donde
es corresponsal de una cadena de televisión estadunidense, que el avión 800 de
la TWA que meses antes había estallado en el aire, fue alcanzado por un misil.
La versión le dio la vuelta al mundo y no pudo ser confirmada. Al parecer,
Sallinger la había obtenido de una página en la Internet, en donde esa especie
circulaba desde hacía varias semanas. 1 Hace tres años, como
todos sabemos, comenzó en Chiapas la rebelión del Ejército Zapatista. En
varios sentidos ese movimiento, junto con sus discutibles protagonismos nada
indígenas y sí de una ultraizquierda que se pensaba ya superada, ha resultado
innovador, especialmente por su intensa capacidad para acceder a los medios de
comunicación. A mediados de 1994, un estudiante de un colegio en Pennsylvania
colocó en la World Wide Web una página con noticias del Ejército Zapatista.
Entonces, hubo quienes pensaron que el subcomandante Marcos se comunicaba con
sus simpatizantes a través de la Internet. No era cierto, entre otros motivos
porque si usara un teléfono satelital Marcos sería vulnerable a un ataque
aéreo, como le sucedió a un líder político en Chechenia que acabó fulminado
mientras hacía una llamada. Pero aunque se ha explicado de diversas maneras que
el EZLN no tiene acceso directo a la Internet [2], algunos de quienes han deseado maravillarse ante esa posibilidad
extravagante y posmoderna no han querido creerlo. Hace un año, un profesor
español que enseña en la Universidad de Berkeley rechazaba, indignado casi,
nuestra explicación sobre ese asunto: no quería admitirlo, porque para él la
figura idealizada del líder neozapatista estaba indisolublemente asociada a la
Internet. 1 El año pasado en
México el periódico La Jornada publicó,
con gran despliegue, que había encontrado el domicilio electrónico del ex
presidente Carlos Salinas. El autor de una columna especializada en asuntos de
la Internet, halló en un directorio de domicilios electrónicos el nombre de
Carlos Salinas de Gortari con una dirección falsa, puesta por algún bromista,
que había asignado al ex presidente un curioso nombre de usuario: babaloco
[3]. Aunque
luego ese diario reconoció que el dato podía ser ficticio, no lo desmintió con claridad y muchos de sus lectores lo
creyeron. Hoy en México, no pocos comentaristas en la prensa están convencidos
de que el ex presidente tenía un e-mail con ese domicilio. 1
También a comienzos de 1996
llegó a México la historia, acuñada en Puerto Rico, de que una extraña
criatura mezcla de vampiro y demonio asolaba en las zonas rurales destazando
animales domésticos e incluso, atacando a seres humanos. La leyenda no había
conmovido a los mexicanos hasta que el noticiero
24 Horas de Televisa presentó una ilustración tomada de Internet. No se dijo
de qué home page, ni cuál era su
autor, pero como provenía de una fuente tan sofisticada y junto con la
propagación que le dio la televisión en cadena nacional, el “Chupacabras”
se convirtió en parte destacadísima del imaginario social durante varias
semanas. 1 Hace unos cuantos
días, como es bien sabido, 39 personas se suicidaron en San Diego a
consecuencia de una grotesca creencia. Al despojarse de sus “contenedores”,
que es como denominaban a sus cuerpos, confiaban en alcanzar a una nave espacial
que vendría tras el cometa Hele-Boop que en las actuales fechas cruza por esta
región del cosmos. El suicidio colectivo en Rancho Santa Fe, aparte del horror
y la descomposición social que en sí mismo implica, ha sido notorio por el uso
que ésos miembros del grupo denominado “Puerta del Cielo” hacían de la
Internet. Por si alguien tenía dudas, allí se demuestra cómo, junto a
informaciones y materiales del mayor rigor científico, en la red de redes se
propagan las supercherías más extravagantes. * * * "
Uno de los grandes riesgos,
quizá el mayor, de la Internet, es la abundancia de trivialidades, basura y
mentiras que circulan por el ciberespacio. Por eso es preciso tomar con
reservas, muchas de las informaciones que aparecen allí. En la prensa de todo
el mundo e Iberoamérica no es la excepción, todavía se le da carta de
credibilidad aún a las informaciones más caprichosas tan sólo porque aparecen
en una página electrónica. Eso no ocurriría si a la Internet no se la
siguiese viendo con una actitud de mistificadora ignorancia. Con similar
posición, docenas de empresas editoriales en nuestros países, igual que en el
resto del mundo, han inaugurado sus páginas electrónicas sin saber bien a bien
de qué les servirán. La
Internet es tan nueva como medio de comunicación con sus propias
singularidades, que la evaluación de sus auténticos usos y alcances sólo
puede hacerse de manera provisional. Ni siquiera sabemos cuántos cibernautas
hay en el mundo (los cálculos varían entre 25 y más de cien millones de
personas) y menos aún cuántos de ellos tenemos en los países de lengua
castellana. Lo que sí puede documentarse, aunque tampoco hay datos específicos
entre otros motivos porque se trata de un panorama que constantemente cambia, es
la enorme mayoría de sitios
diseñados y leídos en y desde
países anglosajones. El inglés es, sin lugar a dudas, el idioma de la
Internet. Y así, también indudablemente, seguirá ocurriendo. Por mucho que
algunos gobiernos, universidades, publicaciones, empresas de toda índole y
ciudadanos a título individual cotidianamente abren espacios en la Internet con
contenidos en nuestro idioma, prácticamente todos ellos invariablemente remiten
a home pages en inglés. Es más: para
saber qué hay en la Internet en castellano, tenemos que acudir a índices, o
localizadores, que funcionan en inglés. Resulta inútil y sería un tanto
ingenuo quejarnos por esa situación. Simplemente, vale la pena que no la
olvidemos entre otros motivos porque no deja de resultar peculiar que hablemos
del web, los sites, los bytes y el e-mail
en un congreso de la lengua española. Así es el mundo y al menos, así es esa
colección de espejos del mundo que tenemos a nuestra disposición, para
maravillarnos y servirnos o para turbarnos y quitarnos el tiempo, en la red de
redes que es la Internet. En el amplio ciberespacio, la
prensa en español es casi inexistente "
En esa colección de espejos, la mayoría de los sitios disponibles son
para el ocio. Es falso que la Internet sea, hoy, un repertorio de espacios que
fundamentalmente sirvan para la información y la creación. Aunque una de sus
singularidades respecto de otros medios de comunicación es su capacidad para la
interactividad, en la Internet casi todo es contemplación, sobre todo de sitios
de entretenimiento. Eso sí, como es bien sabido, hay esparcimiento para todos
los gustos. Al
momento en que escribimos estas líneas, la noche del sábado 29 de marzo, estos
son los temas por los cuales están preguntando los usuarios del localizador Excite,
uno de los índices más extensos y populares que hay en la Internet.
fellatio
tyra banks
clubmed
pay and rank
lilkim
economic interdependence
heavens gate
garden
black girls
windows nt secutity holes
aicpa
poseidon greek god
jlscott msn com
nude girlfriends
teenage abortion
microsoft memphis
download blood
oak technology
today
fan clubs [4] En
la Internet hay de todo --negocios y espectáculo, aprendizaje y holganza, ideas
y tonterías, creatividad y depravación--. También hay espacio para la prensa.
El kiosco digital que encontramos en la red de redes se compone de versiones
electrónicas de publicaciones cuyo principal mecanismo de distribución está
en sus ediciones impresas y, por otro lado, publicaciones que son producidas
específicamente para la Internet. No
existe un índice completo, ni suficientemente confiable, de la prensa
electrónica --menos aún lo hay de las publicaciones “en línea” en idioma
español--. Uno de los sitios que proporcionan acceso a una mayor cantidad de
revistas es el Electronic Newsstand, o
enews [5], en donde hay enlaces a más de 2 mil revistas de todo el mundo, aunque
especialmente de los Estados Unidos. La asiduidad de quienes se acercan a estas
publicaciones, nos permite saber cuáles son algunas de las preferencias
predominantes de quienes leen prensa digital. En diciembre de 1996, las 20
publicaciones más consultadas entre las que forman el catálogo de enews
fueron, en orden de preferencia, las siguientes: 1. Yellow Silk, 2. Discover 3. Business Week 4. The New Republic 5. The New Yorker 6. Economist 7. Playboy 8. National Business Employment Weekly 9. Guitar Player 10. Spin 11. Forbes 12. Chrysler Power 13. Civilization 14. Saturday Night 15. Foreign Policy 16. Journal of Commerce 17. Kiplinger’s 18. Management Review 19. Internet World 20. Healthy Kids Fuente: electronic
newsstand, enews, “The Twenty Most Popular Titles on Enews”. December
1996. La
publicación que encabeza ese repertorio es una revista de contenido erótico;
le siguen una de divulgación científica, un semanario de negocios y dos
revistas de contenido político y cultural. Entre las 20 más leídas hay de
todo: partituras para guitarra, automóviles y finanzas, espectáculos y ofertas
de empleo, sexo y salud infantil. ¿Qué, de todo el acervo de enews,
está escrito en español? A fines de marzo pasado, hurgamos en el directorio de
ese sitio electrónico para buscar publicaciones en nuestra lengua entre las
más de 2 mil revistas a las cuales allí hay acceso. El “directorio-monstruo”,
como se le anuncia, está organizado por orden alfabético. En los títulos de
las varias docenas de publicaciones que comienzan con “A” no hay una sola
palabra en español, pero en la siguiente letra hallamos el Bienvenido Magazine que sin embargo, está escrito en inglés: se
trata de una revista para inducir al turismo a Puerto Rico. En el índice de enews
hay publicaciones en primer lugar en inglés, pero también en alemán, árabe,
francés, hebreo, italiano, japonés, latín, portugués y ruso. Sin embargo la
prensa en español no existe en ese importante índice. Avanzando en él,
encontranos Hispanic on Line, que es una revista mensual de la comunidad latina
en los Estados Unidos y que entre otros atractivos ofrece una conversación
interactiva con el cantante Julio Iglesias; sin embargo, los textos son todos en
inglés. Mucho más adelante hallamos la revista Saludos Hispanos, que contiene información sobre carreras y
educación universitarias, pero también en inglés. Entre las 2 mil revistas
compiladas en ese kiosco electrónico hay publicaciones sobre ciencia política,
computación, espectáculos, electrónica, finanzas, fotografía, gastronomía,
golf, literatura, música, religiones, salud,
sexo y sexualidad, viajes y viviendas, entre muchos otros temas. Pero ni
una sola de esas más de 2 mil revistas, está en español. Constatar
la limitada presencia, a veces incluso inexistencia de la prensa en español en
la red de redes, puede ser un tanto masoquista pero también engañoso. Como
todos sabemos, igual que muchas otras expresiones del desarrollo tecnológico,
la Internet ha sido creada, desarrollada y utilizada, fundamentalmente en idioma
inglés. Los cibernautas de todo el mundo encontraron que la mayoría de los
sitios en la red de redes funcionan en esa lengua y así la han seguido
propagando. Desde ese punto de vista, sólo con fingido candor o con una suerte
de fundamentalismo lingüístico, podemos asombrarnos de la escasa presencia de
sitios en español. Pero
esa débil cuota de páginas en nuestra lengua en la red de redes, también
puede ser considerada como expresión de las dificultades que hay en nuestros
países tanto para el acceso a la comunicación en la Internet, como para la
propagación de nuestras culturas en ese medio. Desde luego, hoy en día en la
world wide web que algunos prefieren denominar la “telaraña mundial” de la
Internet, existen millares de páginas en español (a comienzos de 1997 en
México, por ejemplo, tenemos unos 2 mil sitios diferentes en ese espacio
audiovisual de la Internet). Una cantidad importante de todas ellas, ha sido
colocada por empresas editoriales que buscan propagar por ese nuevo espacio los
contenidos que de cualquier manera editarían con los tradicionales recursos
impresos y algunas pocas, son revistas que sólo circulan en el ciberespacio. A
la fecha, no existen índices específicos y que a la vez sean suficientemente
amplios y actualizados, de la producción periodística en español en la
Internet. Los índices disponibles reunen a todo tipo de publicaciones y están
elaborados con criterios que se consideran pertinentes para la mayor parte de
los actuales usuarios de la red de redes, que son anglosajones. Todavía ahora,
quizá el 80 por ciento de los cibernautas en todo el mundo, son estadunidenses
y canadienses. Así que no es de extrañar que los catálogos de páginas
electrónicas estén diseñados según las preferencias de esos usuarios. La
Internet es una extraordinaria fuente de información aunque, como señalamos
antes, también de distorsión y confusión. El material allí disponible es tan
abundante que casi siempre resulta abrumador. Por eso, especialmente en materia
de noticias, cada vez prospera más la “personalización” de índices y
localizadores, para que el usuario reciba en su computadora informaciones y
otros materiales periodísticos clasificados de acuerdo con sus intereses más
específicos. El “periódico personal” que, con diversos formatos puede
diseñarse ahora, tiene la ventaja de que en él aparecerán materiales sobre
temas determinados, aunque con la enorme limitación de que restringimos la
información a los asuntos que hemos señalado como atractivos para nosotros. El
último grito de la moda cibernáutica son los servicios de “entrega” de
información específica que buscan, seleccionan, organizan y nos muestran
materiales noticiosos de muy diversas fuentes a través de un software especial. Cada uno de esos servicios (la mayoría, de
manera gratuita) ofrece la consulta de los temas que nos interesan en las
publicaciones y bases de datos periodísticos más relevantes en la Internet.
¿Cuántos de esos servicios y en qué medida, incluyen entre sus fuentes de
información al periodismo electrónico en idioma español? Hace
pocas semanas la revista PC Magazine,
sin duda la de mayor circulación en el mundo de las computadoras, publicó una
selección de los localizadores de
noticias ahora disponibles para la Internet. Algunos de ellos comienzan a
funcionar apenas nos conectamos con la red de redes y cada vez que se localiza
un material afín a los intereses que hemos indicado, la información aparece en
algún sitio de nuestra pantalla. Otros ofrecen noticias continua, otros más
despliegan su selección cuando abrimos una ventana específica. Allí pueden
mostrarse, según nuestros gustos, noticias locales e internacionales,
pronósticos del clima, comentarios políticos, asuntos deportivos o de casi
cualquier índole. PC Magazine
seleccionó a once de estos servicios como los más accesibles y completos y
nosotros los visitamos uno por uno en busca de prensa en español [6].
Todos ellos, toman a diversos periódicos, revistas y medios con presencia en la
Internet, como fuentes informativas para sus usuarios. Entre esas fuentes hay
diarios y revistas, agencias de noticias, servicios de comunicación, estaciones
de radio y televisión, cuya información en todos los casos ya se encuentra en
la Internet. La
utilidad de tales servicios radica en la compilación que de ese amplio y
creciente universo hacen esos localizadores. Por ejemplo, la Air Media Live Broadcast Network busca información en las fuentes
primarias, que aparecen mencionadas de la siguiente manera. CNN, Reuters,
Reuters-Variety, UPI, Knight-Ridder, America On Line, Movie Link, AFP, Ziff
Davis, ITAR-TASS, Freese-News Weather, I-Golf, Quote.Com, World Entertainment
News, Travelgram, Lottery World, Psychic Advice On Line, Yoyodyne. Ninguna de
esa veintena de fuentes informativas suele recoger noticias de los países de
habla hispana. En un catálogo de fuentes secundarias, se incluye a Interpress
Service que suele incluir noticias de América Latina y a una agencia llamada
South America Business Information. El servicio Psychic Advices, que ofrece
horóscopos en línea, tiene más relevancia que las agencias con noticias de
los países de habla hispana. After
Dark Online ofrece búsquedas en el archivo electrónico del USA
Today entre otras fuentes, pero ninguna de ellas en español. Lo mismo
ocurre con AlphaConnect StockVue que
se especializa en información financiera, BackWeb
que acude al Jesuralem Post y The
Wall Street Journal, Castanet Tuner
que entre otros servicios proporciona canales de discusión de noticias e IBM NewsTicker. El paquete de entrega de In-Box Direct, patrocinado por la empresa Netscape, recopila
noticias en las páginas de The New York
Times, USA Today, Mercury
Mail, Sports Illustrated y People
Daily entre otras publicaciones electrónicas y tiene la singularidad de
acudir a varios diarios y revistas no estadunidenses: Australian Finantial, Elle
International, Rheinishe Post On Line,
The Daily Mirror, Finantial Times Review y Mondadori
On Line. Entre ellos, se incluye una publicación, por fin, española: Correo
Expansión Directo, especializado en finanzas. Nada más. El
octavo servicio de búsqueda de noticias que revisamos fue Intermind Communicator que ofrece 170 “canales” que acuden a
otras tantas fuentes de noticias, entre ellas las páginas en Internet de varias
estaciones de televisión y radio. Ni una palabra en español. El servicio Netdelivery
busca en los principales índices de la red pero no ofrece acceso específico a
publicaciones electrónicas. El True
PoinCast Network tiene 16 “canales”; el de noticias, proporciona enlaces
a las páginas de Reuters, CNN y otros servicios pero ninguno en español. Exageración y realidad en las audiencias de la prensa en red "
Mención aparte merece el localizador My
Yahoo! News Ticker, que no tiene enlaces directos a otros servicios de
noticias pero que cuenta con el enorme banco de datos del índice más popular
en la Internet, el denominado Yahoo!,
que organiza centenares de miles de páginas electrónicas por países, o por
temas. Es decir, My Yahoo no ofrece
acceso a alguna o varias compañías de noticias en particular sino una
búsqueda, posiblemente más lenta que otros, en un universo mucho más amplio. En
la página de sitios “web” regionales (que es como se les denomina a los no
estadunidenses) registrados en los índices Yahoo!,
buscamos los subíndices destinados a países de habla hispana. En cada uno de
ellos se mencionan varias categorías (gobierno, economía, cultura, etcétera)
y en el rubro destinado a “noticias y medios” localizamos las páginas
específicas de publicaciones impresas y electrónicas. El
resultado, aparece en el cuadro 1, en el Anexo de esta ponencia. La segunda
columna muestra el número de sitios, o páginas electrónicas, que los índices
Yahoo! atribuyen a cada nación. La
tercera, la cantidad de espacios clasificados como de “news & media”,
que es desglosada en las cinco siguientes columnas: revistas, periódicos,
radio, televisión y otros medios. Estos datos deben ser tomados como
indicativos y no del todo puntuales, ya que todos los días surgen algunos y
desaparecen otros sitios en la Internet. De ellos, el índice que consultamos no
necesariamente comprende a todos. El criterio para incluir en el rubro “noticias
y medios” a una publicación no siempre es riguroso. Hay revistas
latinoamericanas o españolas que no aparecen en esta clasificación y sí en
“política”, o “cultura”. En el caso de los periódicos, casi siempre se
trata de diarios con páginas en Internet pero eventualmente, son incluídas
publicaciones de otra periodicidad. Con el propósito de comparar la situación
de la prensa iberoamericana en la Internet con la de otros países, añadimos al
final del cuadro los datos de algunas otras naciones. No fue posible encontrar
cifras completas de la presencia estadunidense, porque no hay índices
específicos para todas las páginas de ese origen, excepto las que se refieren
a publicaciones de contenido local. Descontando
a las publicaciones en inglés pero registradas en alguno de los países
latinoamericanos, tenemos que al momento de esta revisión, el índice Yahoo!
incluía, en su categoría “news & media”, 67 revistas y 88 periódicos
en español. Por supuesto estos datos son parciales porque, insistimos, hay
publicaciones que no son registradas por ese índice o que no están
clasificadas en el mencionado rubro. De cualquier forma, ese es un universo
significativo de la prensa en español en la Internet. En total, los mismos
índices, sin distinción de idiomas o nacionalidades, reconocen la existencia
de 613 revistas y 522 periódicos en la red de redes [7]. Aunque
provisionales, esos datos nos permiten tener un panorama de la presencia de la
prensa en español en la Internet. En los parámetros que hemos mencionado, las
revistas en nuestro idioma constituyen algo menos del 12% de la oferta
periodística que en ese género hay en la Internet y de los periódicos en la
red, los que se editan en español alcanzan algo menos del 17%. Hay
otros indicadores del periodismo en este idioma. El índice “Medios de
comunicación españoles en la red” que mantiene Miguel Angel Monjarás
Llorente, enlista al 10 de marzo de 1997, 23 diarios y semanarios de carécter
general y regional, un suplemento, una revista de información general, una
agencia de noticias, 7 estaciones de radio y TV, 5 medios de información
económica, 4 publicaciones de carácter deportivo, 7 de ciencia, cultura,
literatura o educación, 2 medios de información musical, 6 relacionados con la
Internet o la informática y uno más de índole no especificada [8]. Con un criterio más holgado porque junto a diarios y revistas o
magazines incluye boletines, cartas de noticias y otros materiales de diversa
índole informativa, un reciente libro especializado en periodismo electrónico
registra, hasta mediados de 1996, 110 publicaciones españolas en las redes. La
primera de ellas fue El Temps de
Valencia, surgida en 1994 [9]. Los autores de ese trabajo, consideran que: “En España, pese al
retraso que nuestro país suele tener en estos temas, la demora en la aparición
de publicaciones en línea no ha sido tan alarmante como cabría sospechar en un
primer momento. De hecho, durante los dos últimos años han surgido
sucesivamente las versiones electrónicas de un elevado número de periódicos y
revistas españoles hasta formar un nutrido grupo de medios impresos en Internet”
[10]. Por
lo que respecta a México, el México
Index, uno de los índices más completos de las sitios que este país tiene
en la Internet,
incluye en marzo de 1997 a 54 revistas y 56 periódicos con páginas
electrónicas (aunque algunos de ellos no son diarios mexicanos) e incluso en
esa relación encontramos varias ausencias [11]. Los
anteriores datos son inevitablemente provisionales en vista de la constante
apertura de espacios electrónicos de toda índole. Pero de la audiencia que
alcanza el periodismo en la Internet no se cuenta con acercamientos
estadísticos. Eso sí, no pocos editores de páginas en la red padecen la
ilusión, ignorante a veces pero en otras ocasiones desvergonzada, de quienes
suponen que cada sitio en la Internet es visitado por millones de personas. En
la red de redes, como hemos dicho, deambula una cantidad de entre 35 y 60
millones de usuarios [12].
Pero eso no significa que cada una de las páginas que son instaladas en la
telaraña electrónica atraerá a ese número de lectores. No
hay estadísticas completas sobre la cantidad de páginas que ahora existen en
la WWW, pero suman centenares de miles [13]. Las más visitadas, son unas cuantas. Las que reciben a más usuarios,
suelen ser las páginas de información práctica, o las de entretenimiento. Por
ejemplo, la home page de "My
Virtual Reference Desk", un servicio de información enciclopédica que
recopila datos de 6 mil sitios en la Internet, recibió 113 mil visitas entre
setiembre de 1995 y mayo del 96, es decir, un promedio de menos de 450 cada
día. Se trata de uno de los espacios más frecuentados en la Red. Conviene
recordar ese dato, para compararlo con la audiencia de algunas páginas de
prensa electrónica. La
moda de colocar en la Red de Redes el contenido de las publicaciones impresas,
junto con el enorme caudal de divulgación e interactividad que puede implicar,
también causa infatuamientos gratuitos y hasta necios. Con frecuencia, algunos
editores aseguran que todos los días tienen centenares de miles de lectores,
aunque no tengan manera verosímil de comprobarlo. De ser ciertas esas
estimaciones jactanciosas, la prensa electrónica estaría desplazando
definitivamente a la de carácter impreso y no parece que estemos, al menos
todavía, en esa situación. Para
mencionar un ejemplo, en marzo de 1996 el diario mexicano El Universal abrió su página en la WWW. Siguió así los pasos de
diarios como La Jornada, Reforma
y El Economista y de la misma forma que algunos de ellos, se valió de
los servicios de la Universidad Nacional Autónoma de México, que tiene el
proveedor de conexiones a la Internet más grande en el país. Poco después los
editores de El Universal, no sabemos
si por ignorancia o por exagerados, llegaron a ufanarse de haber tenido una
cantidad de consultas que sería nueve veces superior a la del “Virtual
Reference Desk”, pero en menos de la cuarta parte del tiempo antes mencionado.
Pocas semanas después de haber inaugurado su presencia electrónica, en la
primera plana de su edición en papel ese periódico incluía una nota con el
siguiente titular: Superó el millón de
consultas, por medio de Internet, EL UNIVERSAL [14]. La
información se refería a un encuentro que tuvieron, en las instalaciones del
diario, los directivos de dicha casa editorial y varios funcionarios de la UNAM,
encabezados por el entonces Rector, José Sarukhán. El periódico se ufanaba de
que en menos de dos meses, su edición electrónica había tenido esa millonaria
cantidad de consultas. No
es nueva la actitud de un medio de comunicación mexicano para exagerar sus
cifras de circulación (en este caso, circulación electrónica) para
impresionar a los despistados. Lo que llamó la atención fue que El Universal aprovechara el hecho de haber sido anfitrión de las
autoridades centrales de la UNAM y que esa institución académica no hubiese
aclarado el evidentemente desmesurado cálculo, del que aparecía como
responsable. En la Internet, existen recursos para medir la afluencia de
cibernautas. Hay páginas que tienen contadores, que se actualizan cada vez que
un usuario "entra" para mirarla, consultarla o intreractuar en ella.
La página de El Universal, al menos
cuando apareció aquella nota, no contaba con ese recurso. Es
casi seguro que el diario mexicano más leído en la Internet sea La Jornada, entre otros motivos porque su orientación editorial,
que a riesgo de esquematizar demasiado puede considerarse como de
centro-izquierda, concide con las simpatías políticas del mundo universitario
que todavía tiene presencia importante entre los usuarios de la red de redes. La
Jornada inauguró su página electrónica en febrero de 1995 y pronto, el
exceso en la demanda por parte de lectores en todo el mundo obligó a colocar un
par de “espejos” que reflejan desde otros servidores electrónicos el
contenido que ese diario pone a circular en la red. Dos años después, La
Jornada informaba que la cantidad de consultas diarias en su página
electrónica era ya de 85 mil [15].
Ello no significa necesariamente que ése sea el promedio de lectores a
distancia de ese diario. 85 mil consultas, puede ser el número de accesos a
cada uno de los espacios de la edición cotidiana y del archivo en línea de La Jornada. Por ejemplo, un lector que: (1) abre la portada, luego
se detiene para (2) ampliar una fotografía, pasa (3) al editorial, lee (4, 5 y
6) tres noticias diferentes, consulta (7) la sección de cartas y luego busca en
la página de ejemplares anteriores (8) una información de la semana pasada (9)
habrá realizado nueve consultas que son contabilizadas de manera separada. Es
decir, el dato de 85 mil accesos diarios puede dividirse entre ocho o diez --o
más-- para saber la cantidad aproximada de lectores que cada día tiene la
página electrónica de ese diario. Aún
así, 9 u 11 mil lectores cada día (o quizá menos, pues el promedio de accesos
de cada usuario puede ser mayor) no es una cantidad despreciable lo mismo dentro
de los parámetros de consulta que hay en la Internet, que en comparación con
la circulación real de los diarios en México. La versión en línea del diario
estadunidense The Wall Street Journal
que apareció a fines en 1993, llegó a alcanzar hasta entre 45 mil y 50 mil “entradas”
cada día cuando el acceso a su contenido era gratuito. En 1995 comenzó a
cobrar una cuota primero de 12 dólares mensuales incluyendo la suscripción a
la versión impresa de ese periódico y más tarde de 20 dólares anuales sólo
por la edición interactiva y sus editores aseguran que actualmente atienden a
cerca de 30 mil personas al día [16]. En
enero de 1997 el diario madrileño El
País, que apenas en mayo anterior había inaugurado su página en Internet,
informaba que en los días laborables, tenía un promedio de 32 mil lectores
diarios. El País realizó entre los
lectores de su página electrónica una encuesta de donde resultó que más del
80% de quienes respondieron, viven en España y un 8% en América Latina. Es
decir, los consumidores de esa información son primordialmente cibernautas de
lengua española. Puede considerarse que de la misma manera que alcanzan poca
presencia en los índices internacionales, las páginas de las publicaciones
hispanoamericanas son leídas fundamentalmente por cibernautas de los mismos
países en donde son editadas. Entre
los mismos encuestados, la página electrónica más visitada es la de la
empresa Microsoft (que, no en balde,
ofrece en su página en español una liga directa a la de ese diario) con el
6.8% de preferencias y el segundo sitio lo tiene la misma página de El
País con 6.2%. Las versiones electrónicas de otros diarios españoles, ABC
y El Mundo, tienen los siguientes sitios con 2.5% y 2.3% de las
preferencias según esa encuesta. Como se puede apreciar, los usuarios que
prefieren un diario, tienen a las páginas de otros periódicos entre sus
favoritas [17]. Incertidumbres y vicisitudes del periodismo en la Internet "
Si el periodismo en la red es un asunto reciente, todavía lo es más el
periodismo en lengua española. Aún no tenemos indagaciones de los resultados y
experiencias de esta forma de expresión pero, esencialmente, podemos considerar
que comparte las ventajas, incertidimbres y vicisitudes que tienen todas las
publicaciones electrónicas. ·
La
rentabilidad financiera del periodismo electrónico sigue siendo, en lo
fundamental, una expectativa a mediano plazo. La gran mayoría de las
publicaciones electrónicas en español, a semejanza de las que hay en inglés,
son de acceso gratuito. Cuando tienen ingresos propios es por la venta de
espacios publicitarios que son leídos por los cibernautas que se asoman a esas
páginas. El financiamiento fundamental de estas páginas corre a cargo de las
casas editoriales que, además de la versión en tinta y papel de su periódico
o revista, incursionan en la nueva modalidad que significa tener la versión
electrónica. El futuro de la publicidad en la Internet sigue siendo incierto.
Cuando confrontan las expectativas de quienes promueven sus páginas
electrónicas con la realidad de audiencias todavía modestas aunque sin duda
crecientes, los anunciantes dudan en mantener sus avisos pagados. Además entre
los usuarios de la Internet sigue existiendo cierta reticencia, por cierto cada
vez menor, a admitir los espacios publicitarios a los que algunos consideran
como intromisión en la antaño descomercializada red de redes. ·
Hasta
ahora, la utilidad principal de estas páginas en la red de redes ha sido para
sus lectores, más que para editores o anunciantes. Los estudiantes mexicanos
que hacen posgrados en Europa, ahora pueden leer cotidianamente periódicos de
su país. Los españoles que radican en Venezuela, Argentina o México, pueden
tener acceso a la prensa madrileña incluso antes de que los primeros ejemplares
lleguen a los kioscos en la Puerta del Sol. Los estudiosos de asuntos
latinoamericanos en universidades o centros de investigación estadunidenses
cuentan con material de primera mano acudiendo todos los días a docenas de
publicaciones en la red. Todos ellos salen ganando, al menos en oportunidad, al
tener en sus pantallas los textos e ilustraciones que antes sólo podían
conocer varios días después. Pero para los editores de estas revistas y
diarios, además del servicio adicional que ofrecen, por lo general con cargo a
las finanzas producidas por sus ediciones impresas, la principal y a menudo
difusa utilidad es simplemente de imagen pública: tener una edición
electrónica es una manera de formar parte del periodismo de apariencia más
contemporánea, es un recurso para ser, o parecer, modernos. ·
Una
de las características de la Internet es la facilidad para poner en
circulación ideas y mensajes a costo muy bajo. Es preciso tener algunas
destrezas técnicas, pero no hace falta ser diplomado en cibernética para
organizar y colocar en línea una página en el web. Tanto así, que hoy
circulan por la Internet millares de páginas con información que no le importa
mas que a quienes la colocaron allí: anécdotas, trivia, simplezas y bagatelas
de toda índole, abundan en la red de redes. Pero, curiosamente, esa facilidad
para publicar, que es de alguna suerte un recurso democratizador, ha sido poco
aprovechada por los usuarios de lengua española. La gran mayoría de las
publicaciones electrónicas que circulan en este idioma, han sido colocadas por
empresas que de una u otra ya manera
forman parte de la institucionalidad editorial en sus países. A diferencia de
lo que ocurre con grupos políticos, estudiantiles y de los más diversos
segmentos sociales en los países anglosajones que ponen a circular centenares
de publicaciones electrónicas, este recurso es, comparativamente, poco
utilizado por cibernautas de habla hispana. Hay muy pocas publicaciones en este
idioma que circulen exclusivamente en la Internet; casi todas son reflejo, copia
o síntesis, del periodismo impreso y casi siempre, comercial o institucional. ·
La
interactividad, es otra de los particularidades de la Internet que aparece poco
en las prensa electrónica en castellano. A diferencia de numerosas revistas y
diarios cuyos espacios de discusión se encuentran entre los segmentos más
visitados en sus versiones electrónicas, la prensa latinoamericana y española
en línea, emplea escasamente ese recurso. La posibilidad de opinar sobre los
temas que aparecen en cada edición electrónica es poco aprovechada, quizá
porque los usuarios de lengua española tienen menos afición por ese tipo de
participación. Podemos aventurar incluso, que los cibernautas en español son
más contemplativos que aquellos que se comunican en inglés, o en otros
idiomas. Los sitios de discusión en nuestra lengua, por ejemplo en los foros
Usenet, son muy pocos aunque con mayor propensión a los textos largos, con
vehementes parrafadas, a diferencia del estilo conciso, más con interjecciones
que con ideas, que prevalece en las discusiones electrónicas en idioma inglés. Ese
es un estilo, por cierto, simplificador del discurso y de la arquitectura
lógica de la escritura tradicional. Cuando se sustituyen los razonamientos en
extenso por las frases breves, a menudo acrónimos o con interjecciones o
símbolos ortográficos para expresar estados de ánimo, se abrevian también
las ideas. En la WWW, una de las publicaciones que ha abierto foros para sus
lectores es el diario español El País. ·
La
prensa en español en la Internet suele ser repetición, o síntesis, de las
ediciones impresas. En el mismo formato o en alguna adaptación para las
pantallas de computadora, las noticias, los comentarios y fotografías y
viñetas de la prensa en papel y tinta, son digitalizadas para que circulen por
la red. Hasta donde sabemos, aún no hay ediciones completas que se renueven
específicamente para los lectores en Internet. En
el periodismo electrónico estadunidense ya comienza a manifestarse alguna
rivalidad, todavía incipiente, entre las ediciones tradicionales y las
versiones para la red de redes. En marzo pasado, el periódico The
Dallas Morning News decidió publicar en su versión para Internet una
noticia exclusiva, antes de que apareciera en la edición impresa. La confesión
de Timothy McVeigh, acusado de la trágica explosión en un edificio en Oklahoma
en abril de 1995 y que era una noticia muy atractiva para los estadunidenses,
apareció en la página de ese diario en Internet y pudo ser reproducida en
muchos otros medios, de tal suerte que ya era conocida cuando el Dallas
Morning la imprimió para sus lectores tradicionales. Al parecer, la
redacción del diario quiso adelantarse a un posible veto judicial gestionado
por los abogados de McVeigh [18]. Ese
episodio marca nuevas tendencias en el periodismo electrónico. Por un lado la
prensa dispone de un recurso adicional, que al menos hipotéticamente la pone a
salvo de interdictos legales; las publicaciones electrónicas pueden actuar así
como coberturas, o coartadas, de sus hermanas en el periodismo impreso. En
segundo lugar, la prensa escrita compite, aunque sea de esa manera indirecta y
en un nuevo espacio, con los medios electrónicos; en opinión de un
especialista en estos asuntos: “durante unas horas, un periódico ha podido
acabar con el privilegio del cual gozan otros medios como la radio y la
televisión: el de la inmediatez... es una verdadera revolución tecnológica”
[19]. Y
en tercer término, el periodismo en línea comienza a tener sus propios ritmos:
habrá publicaciones electrónicas que se mimeticen con la inminencia frenética
que suele caracterizar a la televisión y la radio buscando y haciendo circular
noticias a raudales, en tanto que algunas otras prefieran el relativo sosiego
que en comparación con los medios electrónicos puede tener el periodismo
impreso en donde es importante dar a conocer un acontecimiento, pero también lo
es ponerlo en contexto, documentarlo, explicarlo. Entre la competencia por la
novedad y la búsqueda de la reflexión, el periodismo electrónico tendrá que
encontrar sus propios parámetros. ·
El
de los derechos de autor, es un tema sin solución que deambula por toda la red
de redes. En el caso de las páginas personales en el web
hay pocos reclamos si alguien copia un archivo, pero para periódicos y revistas
que son muy celosos del copyright en
sus ediciones impresas, la presencia en Internet se ha vuelto una fuente de
fugas y plagios casi incontrolable. La legislación internacional y nacional
sobre derechos de autor en la red de redes, aún es incipiente. Las reuniones
internacionales dedicadas a discutir este asunto sólo han concluído en que el
análisis de esa cuestión debe proseguir. Por una parte, es difícil establecer
qué materiales están protegidos legalmente y cuáles no, cuando se trasladan
del periodismo impreso a la circulación en las redes, a menos que se trate de
textos o imágenes cuya reserva legal haya sido realizada de manera específica
(y aún así, no siempre está claro que la reserva legal incluya a los
materiales digitalizados para su circulación electrónica [20]). En
segundo lugar, es prácticamente imposible impedir que un usuario copie un texto
o un archivo gráfico, que lo mismo puede guardar para su atesoramiento personal
que para reproducirlo en otro sitio, incluso en la Internet misma. En tercer
término, aunque esto sea más subjetivo, en la red de redes ha existido una
suerte de comunitarismo solidario que, más allá de ideologías, ha defendido
el libre flujo de ideas y el intercambio más flexible de documentos
electrónicos e incluso la propagación de programas de cómputo gratuitos. Una
de las revistas en línea más visitadas y expropiadas, es la conocida Playboy.
Aunque el acceso a sus páginas está cada vez más restringido a quienes se
suscriben a ellas (y mediante una cuota reciben una contraseña para entrar a la
edición electrónica) la reproducción de fotografías de las justamente
célebres conejitas ya tiene preocupada a la empresa de Mr. Hugh Heffner. Esas
ilustraciones, lo mismo son copiadas para servir como “papel tapiz” en las
pantallas de millares de computadoras personales, que como atracción en otras
páginas electrónicas, muchas de las cuales venden material de contenido
sexual. Eileen Kent, vicepresidente de Nuevos Medios de Playboy, ha anunciado
que se estudian varias medidas para imprimir una “marca digital” en esas
fotografías para que cuando sean utilizadas sin autorización su empresa pueda
entablar demandas legales [21]. El debate al respecto, sigue abierto. A fines de 1996, uno de los miembros de la presidencia de la conferencia de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en Ginebra, el finandés Jukka Liedes, explicaba ese confuso panorama en los siguientes términos: “¿Quién es el responsable de una infracción (en Internet)? ¿el que apretó el botón (para hacer una reproducción)?, ¿el que pidió a otro que apretara el botón? ¿O el propietario del establecimiento donde el botón fue apretado? Internet es un fenómeno global y tenemos que definirlo. No hay una legislación global. Sólo podemos llegar a acuerdos que proporcionen soluciones nacionales” [22]. Para
seguir con las interrogantes, ¿cuál es el futuro de la prensa en la Internet?
También a ese respecto de desgranan y polarizan las opiniones. Hay nostálgicos
de la tinta y el papel que aseguran que el ritmo de la escritura y la lectura,
la cadencia de la publicación impresa, la costumbre y el costo de los diarios y
revistas, hacen imprescindibles a las publicaciones impresas. Nada es
equiparable, dicen, al placer de leer el diario durante el desayuno o a la
facilidad de doblarlo para traerlo bajo el brazo en el metro. Pero ya hay
quienes desayunan delante de su laptop
conectada a la Internet y ahora es técnicamente posible (aunque sea con riesgo
de nuestra integridad personal delante de posibles asaltantes) andar por la
calle con una computadora pequeña conectada a un teléfono celular. Por su
parte, los defensores del periodismo electrónico aseguran que allí está el
futuro de la prensa, que la escasez de papel hará indispensables a los recursos
de información digitales y que las hemerotecas serán más accesibles por
módem y además, menos polvosas. Una
opinión singular por su controvertida personalidad pero que reproduce el estado
de ánimo triunfalista que los editores de prensa electrónica quieren tener
respecto del periodismo tradicional, ha sido manifestada por Larry Flynt, el
creador de la revista pornográfica Hustler
y sobre cuya biografía el cineasta Milos Forman hizo una reciente y discutida
película. En 1995 comenzó a aparecer en la Internet Hustler
Online y ya hay quienes piensan que sustituirá a su hermana mayor impresa.
Flynt considera: “La circulación de todas las revistas ha declinado en los
pasados 10 años. Por otra parte, Hustler
Online creció a un ritmo del 500 por ciento el año pasado. ¿Por qué
ocurre eso? Creo que es la comodidad y privacía que la Internet ofrece. Para
obtener una copia de Hustler debes ir
a comprarla al puesto de revistas o suscribirte, pero si tienes una computadora
a tu alcance, puedes tener acceso a la revista y leerla ahí mismo. Creo que las
revistas seguirán existiendo, pero el futuro está en la Internet” [1]. El
periodismo impreso y el que se propaga de manera electrónica tienen, cada uno,
singularidades. Quizá más que competir entre sí, puedan complementarse. “Obviamente
--dice R.U. Sirius, cofundador de la revista Mondo 2000 especializada
en asuntos de cibercultura-- los medios interactivos despliegan capacidades que
no tienen los medios impresos. En la medida en que este campo se vuelve más
intuitivo, se democratiza el intercambio de imágenes, video y sonido. Con el
texto inteligente, la Red es potencialmente el mejor sitio para investigar. Es
un gran lugar para los foros públicos. Sin embargo, las presentaciones de
cuerpos de texto complejos, creativos y substanciales, son preferibles de manera
impresa. Mucha gente no lee con gusto los textos más largos en la Red”. Más
dura con el periodismo tradicional, es la opinión de David Talbott, editor de
una de las revistas electrónicas más relevantes, Slate
(La Pizarra) patrocinada por Microsoft: “La Red ha producido sólo un puñado
de buenas publicaciones nuevas en los dos años recientes. Al mismo tiempo, el
mundo impreso no sólo no ha producido ninguna nueva publicación de calidad en
los años recientes, así que me parece que el momento creativo de la edición
ahora se encuentra en línea. Ninguna publicación impresa surgida
recientemente, puede competir con Salon,
Slate, HotWired o Feed. No sólo
esas publicaciones en la Red desarrollan una gran escritura, sino que además
burbujean con la retroalimentación de los lectores que no es posible excepto en
las limitadas páginas de las cartas al editor” [2]. Mutaciones, desfiguraciones o
adaptabilidad del idioma español en la red de
redes " La prensa digital en español se enfrenta a varias limitaciones. Algunas, son consecuencia de la todavía escasa propagación de las redes de información electrónica en muchos de nuestros países. En 1994 México tenía 2.2 computadoras personales por cada cien habitantes y Chile 3.1, en comparación con las 17.5 de Canadá o, la tasa más alta, 29.5 en Estados Unidos |