El camino hacia la paz estaba siendo empedrado, fundamentalmente con
buenas intenciones. En ese trayecto las aclaraciones, ajustes de cuentas
y revisiones de la guerra que había durado 11 días, comenzaban a
sustituir a las informaciones sobre los combates abiertos. Aún había,
eso sí, un clima belicista especialmente en un sector de la opinión
editorial en la prensa de la ciudad de México. Los descubrimientos de
posibles abusos de elementos del Ejército Mexicano, o por lo menos las
denuncias que en tal sentido hacen diferentes Organizaciones No
Gubernamentales, del país y del extranjero, exacerban los ánimos de una
opinión pública, o de sectores de ella, exigente y en algunos casos
movilizada. No era, necesariamente, una opinión pública bien enterada de
lo que ocurría en Chiapas.
"Errores de comunicación". La NBC, rivaliza con
Televisa
El jueves 13 de enero, el presidente de la Comisión
Nacional de los Derechos Humanos reconoce que ese organismo no puede
descartar a priori la posibilidad de que haya fosas comunes
clandestinas, aunque hasta el momento no se ha encontrado evidencia. Ese
mismo día, Excélsior consignaba que una fosa común, en donde
fueron sepultadas 11 personas "desconocidas" y que "perecieron durante
los enfrentamientos en Ocosingo", vuelve a llamar la atención sobre la
posibilidad de que hubieran existido inhumaciones ilegales. La fosa, de
acuerdo con el diario, se encontraba en el cementerio municipal. La
noticia se vuelve denuncia. El 14 de enero, la conductora Patricia
Jannot, en Latinoamérica al Día de la cadena Telemundo-CNN,
informa que: "El periódico Excélsior de México, dijo que un grupo
de campesinos en Chiapas enterraron a solicitud de soldados a 11
cadáveres en una fosa en Ocosingo". Esa misma tarde, en el Noticiero
Univisión, de la cadena de ese mismo nombre, Jorge Ramos informa que
"Testigos presenciales aseguran que el Ejército Mexicano enterró ahí (se
refería a la fosa común en Ocosingo) a presuntos zapatistas y que
algunos de los cadáveres parecían haber sido ejecutados. Esta nueva
acusación se suma a otra hecha por un ex procurador estadounidense de
que "el número de muertos en la rebelión es superior al reconocido por
el gobierno mexicano".
También el jueves 13 Manuel Camacho señala, en San
Cristóbal, que el EZLN "no ha respondido aún a la oferta de paz hecha
por el gobierno". Anuncia que junto con Samuel Ruiz diseñará el
procedimiento y la agenda que facilite la comunicación entre las dos
partes cuyo diálogo se está buscando. El comisionado para la Paz, a
diferencia del entusiasmo que muestran algunos medios de información
(como se ha visto un poco antes) resulta cauteloso y admite que, en ese
momento, cualquier error de negociación "echaría a perder la posibilidad
de establecer una verdadera comunicación".
Lo que era un hecho, era el cese al fuego. Tras la
suspensión de hostilidades dispuesta por Salinas, ese día no hay noticia
de ningún enfrentamiento. La Defensa Nacional informa que sus efectivos
realizan labores sociales. En las zonas rurales más afectadas por el
conflicto, prosigue el éxodo de campesinos que buscan refugio. Y en la
capital chiapaneca el gobernador interino, Elmar Setzer, afirma que en
su estado "ya no existe el latifundio" y que los excedentes de tierra
para reparto son muy limitados. Otra, sería la opinión de organizaciones
campesinas de diversos signos.
Esa noche del jueves 13 de enero, la información
sobre Chiapas aparece notablemente relegada en 24 Horas, del
Canal 2. Tuvieron que pasar los deportes y las notas sobre las campañas
presidenciales para que, hasta entonces, Jacobo Zabludovsky dijera que
36 horas después del anuncio presidencial del cese al fuego, "los grupos
armados no han respondido al llamado al diálogo". Quizá la cautela del
noticiero, que pudo advertirse en otros medios, tuviera explicaciones en
la frase de Manuel Camacho que se escuchó poco después: "cualquier error
de comunicación" podía echar a perder la posibilidad de establecer el
diálogo, decía el comisionado para la Paz refiriéndose seguramente a los
acercamientos informales que él estaba buscando con el EZLN, pero en una
expresión que bien podía extenderse también a la información sobre los
acontecimientos de Chiapas.
Más tarde, el noticiero menciona "otra manifestación
en la ciudad de México" aunque se trataba de un mitin nada ordinario
para la empresa televisora, pues era frente a sus propias instalaciones.
Unas cien personas, según el reportero Eduardo Campos, pertenecientes a
la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, se concentraron frente
al edificio de Televisa en Avenida Chapultepec para exigir "información
veraz sobre el conflicto en Chiapas". No se dijo cuáles eran los motivos
de los manifestantes para hacer tan infrecuente demanda, pero sí de dio
cuenta de un pequeño incidente:
"Durante el plantón, una piedra cayó al parecer de la
parte superior de uno de los edificios de la empresa, lesionando
levemente a un hombre de aproximadamente 32 años".
Las instalaciones de Televisa se encuentran en obra
desde hace varios meses, dijo el reportero.
Al día siguiente, en el Canal de Noticias NBC, de la
cadena estadounidense de ese nombre, la conductora Ana Luisa Herrera
leía el siguiente texto:
"Durante los levantamientos en el estado mexicano de
Chiapas, muchos periodistas, tanto nacionales como extranjeros, se han
quejado de la falta de libertad de acción para la cobertura de los
acontecimientos".
Acto seguido, Herrera mencionaba el incidente que
había ocurrido días antes, cuando un vehículo con reporteros recibió
varios disparos (aunque no queda claro a cuál de varios incidentes
parecidos, que como hemos visto ocurrieron en la primera quincena de
enero, se refiere la conductora). Esa queja de periodistas, Herrera la
relaciona con otro hecho:
"Hace un par de días en la misma ciudad de México,
varias organizaciones populares realizaron una manifestación pacífica en
protesta por lo que llamaron la manipulación y tergiversación de la
información por parte del consorcio de la televisión privada, Televisa.
Todo esto ha hecho que se ponga en duda el ejercicio de la libertad de
prensa en México".
Las dos informaciones se referían, en efecto, a
políticas de información. Pero una era alusiva a un incidente dentro de
un conflicto de guerra y la otra, a la conducta de un medio específico
de información. Al mezclarlas, la cadena de noticias en español de la
NBC mostraba un panorama parcial, como si toda la libertad de prensa,
para todos los periodistas o de manera indiscriminada, estuviera
limitada con motivo del conflicto en Chiapas. Cabe recordar que esa
cadena de noticias ha surgido como rival de Eco, que ofrece el mismo
servicio en el plano internacional. Es decir, el interés de NBC Noticias
en contra de Televisa no resultaba gratuito. En este episodio, la NBC en
español se comportaba de manera singularmente tramposa, de tal suerte
que no se distinguía en nada de los tratamientos informativos, a menudo
discutibles, que suelen imputársele a Televisa.
La frase de Manuel Camacho que mencionamos unos
párrafos antes y que 24 Horas recordaba el jueves 13 de enero,
sobre los riesgos de una comunicación equivocada, es destacada al
comenzar el noticiero nocturno de Canal 13. Pero además, ya en el cuerpo
del telediario, se presentaba una singular exhortación del Comisionado
para la Paz, en voz del reportero Francisco Rubio, "a los medios de
comunicación, principalmente a los internacionales, a no hacer análisis
simplistas de la situación que permea (sic) en la entidad". Esa
preocupación por el sesgo que están ofreciendo los medios y que no
necesariamente contribuyen a la causa de la paz, el comisionado no
volvió a manifestarla, al menos de manera tan directa.
Como si se originara en tal recomendación, el canal
de Televisión Azteca presentó, acto seguido, dos declaraciones en apoyo
a una solución negociada del conflicto chiapaneco. Primero, el candidato
presidencial panista Diego Fernández de Cevallos afirmaba que incluso
estaba en favor de una amnistía general, si se trataba de buscar un
arreglo. Luego, el analista político José Woldenberg reconocía que el
cese unilateral al fuego abría la posibilidad de resolver la crisis de
Chiapas con fórmulas políticas, al tiempo que alertaba sobre la
necesidad de atender el caldo de cultivo que generó a la violencia.
Rumbo a las pláticas de paz. Interlocutores y nuevos
actores
La paz estaba en camino, pero aún tardaría en
consolidarse. Sobre la efectividad del alto al fuego, se presentan
versiones contradictorias. Los lectores de cada diario se quedarían con
una idea diferente de los resultados del alto al fuego, según el énfasis
de cada editor.
El viernes 14 de enero, de esta manera, más que
informaciones se conocen opiniones en los encabezados de la prensa
capitalina.
La Jornada ofrece el panorama de mayor
escepticismo: "En la selva aún no hay tregua", dando crédito a dos de
sus reporteros, Ricardo Alemán y Elio Enríquez. Estos enviados, escriben
cómo presenciaron cuando artillería del Ejército Mexicano atacaba
durante diez minutos a presuntos miembros del EZLN cerca del poblado de
San Miguel.
Excélsior proporciona un escenario distinto:
"Chiapas, completa calma y reabren los comercios", refiriéndose más a
las zonas urbanas que a las áreas específicamente en conflicto.
El Nacional coincide con el diario anterior y
además ubica como fuente a las autoridades militares: "Completa calma en
Chiapas; se concentra la tropa:SDN".
Mientras se realizan las gestiones a fin de que el
comisionado para la Paz pueda entrevistarse con representantes
fidedignos del EZLN, en los medios se conoce la secuela de distintos
hechos de violencia en Chiapas. Especialmente, el asunto de los
cadáveres descubiertos en Ocosingo será motivo de nuevas definiciones.
Ese viernes 14 de enero el presidente de la CNDH,
Jorge Madrazo, admite la existencia de una fosa común en Ocosingo con 11
cuerpos aún no identificados a los que, dice, no se les practicó
autopsia. Informa que la Comisión ha recibido 231 solicitudes de
información sobre personas "ausentes" de las poblaciones de Ocosingo,
Chanal, Altamirano, San Juan Chamula, Oxchuc, San Cristóbal, Huiztán y
Las Margaritas. Al día siguiente Madrazo afirma que, de confirmarse las
denuncias contra el Ejército sobre supuestas violaciones a derechos
humanos, se presentarán recomendaciones al gobierno de la República.
Asimismo su Comisión instala dos oficinas especiales en Chiapas para
recibir y dar seguimiento a las denuncias. El presidente de la Comisión
de los Derechos Humanos solicita al EZLN que libere a los rehenes, entre
otros, al ex gobernador Absalón Castellanos.
Ante las frecuentes acusaciones que ha recibido el
Ejército responde, el sábado 15, que las imputaciones de que ha violado
derechos humanos, están respaldadas sólo por rumores y se deben a una
actitud "amarillista". Pero no todo era hostilidad declarativa. El
sábado, según también fuentes de la Sedena, un grupo de "transgresores"
disparó contra un agrupamiento del Ejército cuando éste realizaba un
reconocimiento cerca del municipio de Ocosingo.
En esa misma población, el viernes 14 había tenido
lugar la primera demostración de apoyo local en favor del Ejército y al
gobierno federal que es, de tal suerte, también en rechazo al Ejército
Zapatista: convocados por la Secretaría de Participación de la Mujer del
Frente de Organizaciones Ciudadanas del PRI, cerca de 500 personas
participan en una marcha coreando consignas como: "Que viva el Ejército
y que se vayan los derechos humanos" (sic). Sectores de la
sociedad chiapaneca que habían estado desplazados por el conflicto,
comienzan a manifestarse en busca de constituirse como nuevos y, desde
luego, interesados interlocutores.
Pero la marcha de Ocosingo, significativamente, no es
cubierta en los noticieros de la televisión del DF. La noche del viernes
14, es en realidad poco el espacio que los telediarios dedican al
conflicto en Chiapas. Apenas unos 3 minutos en 24 Horas, donde
simplemente se informa de una reunión en la casa presidencial de Los
Pinos, donde Carlos Salinas recibe al comisionado para la Paz y a otros
funcionarios. En Hechos de Canal 13, el vacío informativo le da
espacio al conductor Javier Alatorre para expresar una reflexión:
"Desde nuestra perspectiva, la negociación que ahora
se impulsa debe cuidar factores básicos. En lo político, considerar al
grupo de alzados en armas como un grupo políticamente, pero no como un
grupo paramilitar de dimensiones logísticas (sic). Debiera
además, cuidarse que estas negociaciones no abran espacios
indeterminados de tiempo que pudieran contaminar el próximo proceso
electoral. En lo jurídico, deberán observarse las disposiciones
constitucionales en materia de garantías individuales y en lo económico,
deberá analizarse cómo, pese a los cuantiosos recursos vertidos en
Chiapas, persisten todavía las desigualdades y la injusticia".
El comentario de Alatorre fue excesivamente críptico.
Parece que quiso decir que en la negociación entre el gobierno y el
EZLN, a éste debería reconocérsele como grupo político pero sin
admitírsele beligerancia militar. También, posiblemente, quiso decir que
era deseable que las negociaciones no se extendieran tanto tiempo que
afectaran a las elecciones de agosto. Pero cuando hablaba de la
observancia de la Constitución, en materia de garantías individuales, no
se sabía si estaba sumándose a las críticas a los ejércitos
contendientes por presuntas violaciones a los derechos humanos, o si
estaba pensando que la amnistía para los alzados (que ya era mencionada
por diversas fuerzas políticas como una decisión que facilitaría el
arreglo) no debía ser otorgada. El afán de opinar, en ocasiones llega a
ser motivo de mayores confusiones.
Enlace, de Canal 11, presenta esa noche escenas
de militares en Chiapas, entregando víveres, proporcionando atención
médica y auxiliando a la población. Se trataba, evidentemente, de
ofrecer una imagen favorable del Ejército Mexicano, en contraste con las
acusaciones que se hacían a esa corporación. También se trataba de
subrayar la idea de que, a diferencia del EZLN, los miembros del
Ejército Mexicano sí actuaban en beneficio de los chiapanecos. Escenas
de ese tipo, se vuelven rutinarias, en los siguientes días, en los
telenoticieros.
El sábado 15, los diarios ofrecen versiones
contradictorias sobre la designación, o la aceptación, del obispo Samuel
Ruiz como mediador en Chiapas. El comisionado Manuel Camacho Solís,
había dicho en rueda de prensa que:
"Respecto a la mediación, el EZLN ha propuesto al
obispo Samuel Ruiz en las tareas de mediación. Para el Comisionado su
participación se considera importante, cualquier planteamiento o
propuesta que a través de él se reciba, será de inmediato considerada".
El asunto parecía claro: el Ejército Zapatista
propuso a Ruiz como mediador y el gobierno, a través de Camacho, aceptó
que así fuera. Sólo que en algunos diarios la idea de que el obispo Ruiz
fuera representante del EZLN aparentemente causó confusiones.
El Heraldo de México cabeceó que "Al negociar, no
imitaremos a otros países: Camacho" junto a un titular, referido al
comisionado, en donde se decía: "Designó a Ruiz como mediador con el
EZLN".
El Universal, en su titular, decía: "Proponen los
'zapatistas' a Samuel Ruiz como mediador", sugiriendo que se trataba de
una iniciativa aún sin beneplácito de la contraparte gubernamental.
La Jornada también le confería un carácter de
incertidumbre al asunto, al cabecear "Samuel Ruiz, virtual mediador con
el EZLN".
Reforma ofrecía mayor precisión: "Aceptan a
obispo como mediador", especificando en su nota correspondiente que tal
aquiescencia había estado a cargo del comisionado Manuel Camacho.
Paréntesis. Fantasías sobre la soledad del poder
El domingo 16 de enero, el diario El Financiero
anunciaba en su primera plana una nota del periodista Rodolfo Rojas
Zea que parecía ser sensacional: "Apresura la guerrilla la soledad
presidencial", se indicaba. Allí se remitía al lector hasta la página 18
que, completa, estaba dedicada a un reportaje sobre el aislamiento en el
que, se aseguraba, había quedado el Presidente Carlos Salinas de
Gortari.
El reportero, sin precisar sus fuentes, aseguraba que
su información provenía de gente allegada al Presidente ("algunos de sus
más cercanos colaboradores", "fuentes fidedignas") y ofrecía tal lujo de
detalles que las revelaciones parecían tener verosimilitud. Rojas Zea
aseguraba que la familia del Presidente de la República había salido del
país con motivo de la crisis de Chiapas; relataba cómo, en compañía del
candidato presidencial del PRI, Salinas se había enterado, en Huatulco,
del levantamiento neozapatista del primero de enero e incluso
transcribía las conversaciones que esa madrugada el Presidente habría
tenido con varios funcionarios.
Nada de eso, o casi nada, era verdad, según se
estableció después.
Al día siguiente, un modesto recuadro, también en
primera plana, ese diario indicó que:
"El Financiero lamenta las imprecisiones de la
información publicada en primera plana el pasado domingo 16 de enero
bajo el título 'Apresura la Guerrilla la Soledad Presidencial'.
A los afectados y a nuestros lectores ofrecemos
disculpas"
Pero ¿cuáles eran las imprecisiones que motivaron tan
escuetas disculpas? ¿Cuáles los afectados, y de qué forma? ¿Se trataba
de una descalificación de toda la nota publicada por ese diario (y así,
una descalificación de su propio reportero) o las "imprecisiones"
aludidas, pero no mencionadas en la aclaración, eran unas cuantas?
No fue sino hasta dos días más tarde, el miércoles 19
de enero, cuando en la sección de correspondencia apareció en El
Financiero una carta de Miguel Angel Sánchez de Armas, director de
Difusión de la Presidencia de la República.
Viaje misterioso. En su reportaje del domingo
16, Rojas Zea y El Financiero habían publicado que el Presidente
Salinas,
"el viernes siete del actual envió a su familia fuera
de México para protegerla de la violencia que hacia entonces se
generalizaba en el país y para preservarlam asimismo, de posibles
atentados e intentos de secuestro".
Se decía que en el convivio para partir la Rosca de
Reyes, Salinas "se despidió de su familia" y que el viaje de su esposa e
hijos había sido confirmado en la escuela de la joven Cecilia Salinas
Ocelli. También aseguraron el reportero, y su periódico, que además
había viajado al extranjero el padre del Presidente de la República, don
Raúl Salinas Lozano "y su actual esposa, la pintora Martha Chapa".
El funcionario de Difusión de la Presidencia aclaró
que:
"La señora Salinas y sus hijos no 'abandonaron el
país', como falsamente escribe el reportero. Desempeñan aquí mismo
sus actividades normales e incluso, en el caso de la señora Salinas,
algunas de ellas de carácter público, como se registra con frecuencia en
los medios informativos".
(Las cursivas, en este como en los párrafos
siguientes, aparecen así en la carta de Sánchez de Armas). Poco antes,
en Excélsior, la pintora Martha Chapa había aclarado, con
disgusto, que no se acababa de matrimoniar con nadie.
Cena inexistente. En la sólo en apariencia
enterada nota que comentamos, se afirmaba que la noche del 31 de
diciembre la familia Salinas estaba reunida "en un lujoso bungalow de
Huatulco, Oaxaca", con Luis Donaldo Colosio y su familia. Allí, se dice,
se enteraron de la insurrección en Chiapas. El reportero colma su texto
de detalles sobre el convivio, desde afirmaciones nada imaginativas
("soplaba suave el viento, había aroma de mar, la terraza era bañada por
una fresca brisa", todo lo cual era previsible si se trataba de una
vivienda en la playa) hasta las bebidas que se consumieron ("bebieron un
whiskey" --sic--, "un humeante consomé, por supuesto de pavo",
"champagna Dom Perignon" de la que "había una cuarta botella enfriándose
en la hilera, pero ésta ya no fue servida"). A la mitad de la cena, se
dice, el Presidente recibió una llamada del secretario de la Defensa
quien le avisó lo que sucedía en Chiapas. Incluso, se transcribe el
diálogo que habrían sostenido Carlos Salinas y Antonio Riviello, como si
el reportero Rojas Zea hubiera estado escuchándolo en una extensión
telefónica.
Desde la Presidencia, Sánchez de Armas aclaró:
"El Presidente Salinas no pasó la noche vieja en
Huatulco. Como informaron los noticieros del 31 de diciembre, el
jefe del Ejecutivo transcurrió esa fecha con su familia en la residencia
oficial de Los Pinos".
¿Un tercer hombre?. Otros presuntos diálogos
de Salinas con los entonces secretario de Gobernación Patrocinio
González Garrido y el jefe de la oficina de Cordinación de la
Presidencia, José Córdoba Montoya, fueron transcritas por Rojas Zea. Las
transcripciones de esas presuntas charlas aparecen entrecomilladas, somo
si hubiera documentos o testigos de ellas. Además, Rojas Zea (y el
periódico, en el balazo de la nota) aseguraban que era "Inminente (la)
renuncia de José Córdoba".
Sánchez de Armas aclaró:
"Las 'conversaciones del presidente Salinas con los
señores González Garrido y Córdoba que se 'transcriben' en la nota,
no corresponden a la realidad".
Actividades ignoradas. El reportero escribió,
y El Financiero publicó, que:
"la asonada indígena en Chiapas impidió no sólo el
tradicional saludo de las fuerzas armadas del país a su comandante
supremo, como se hace todos los primeros días de enero, sino que cortó
de tajo sus habituales reuniones con José Córdoba Montoya..."
Luego se asegura, como si el reportero lo hubiera
visto, que Salinas:
"Durante el apogeo de la crisis hubo días en que, ya
sin familia, solía despachar, contra su costumbre, en mangas de camisa,
la barba azulosa en sus mejillas, a veces hasta el mediodía
habitualmente rosadas. Sólo se afeitaba y duchaba para recibir
visitantes especiales. No se separó ni un minuto de sus oficinas..."
Sánchez de Armas desmintió:
"El tradicional saludo de las fuerzas armadas no
se suspendió, cual consigna la nota. Tuvo lugar el 3 de enero en el
Salón Carranza de Los Pinos y los medios recibieron información, imagen
y audio del evento".
Se añade en la carta del funcionario de la
Presidencia:
"Tampoco la 'asonada indígena' (así calificada en el
texto de referencia) 'cortó de tajo' las actividades programadas del
Presidente, como puede constatar cualquier lector de diarios. Y por
supuesto no se suspendieron los acuerdos del primer mandatario con sus
colaboradores, como lo atestiguan todos los días los reporteros de la
fuente".
La información sobre "La soledad presidencial", era
presentada con tantos detalles que parecía verosímil. Detalles de la
vida privada de Salinas y su familia, el menú de la cena de año nuevo e
incluso el tipo de música que escucharon esa noche, el contenido de
conversaciones privadas y hasta la tonalidad que algunos encontraban en
la barba mal rasurada del Presidente, constituían docenas de detalles
que daban la impresión de que el reportero tenía fuentes tan enteradas
como confiables. No era así. Nos hemos detenido en esa nota porque
ejemplifica un tipo de periodismo que, en aras de ofrecer grandes
revelaciones, acaba por ser mentiroso. No quedó claro si la imaginación
excesiva del reportero Rojas Zea, o la intención difamadora de quien o
quienes le habrían filtrado esas informaciones, fueron el origen de su
desafortunada nota. Tampoco, quedó claro en qué medida El Financiero
revisaría sus procedimientos internos para evitar nuevas notas plagadas
de falsedades.
Situaciones como esa, por cierto, no ha sido la
primera vez que se producen a partir de informaciones falsas publicadas
por El Financiero. Los lectores de este diario se quedaron sin
saber si había una sola revelación que fuera cierta en la nota del señor
Rojas Zea. Pero sí fue claro que, en contraste con la información que
las había propiciado, las rectificaciones tanto del diario como del
funcionario de Presidencia aparecían en sitios muy disimulados. La nota
del 16 de enero, anunciada en primera plana, había recibido toda una
página. Las disculpas del editor, al día siguiente, apenas ocuparon un
espacio equivalente al dos por ciento de la primera plana. La carta de
Sánchez de Armas, apareció en la sección de Correspondencia, en la
penúltima página del diario y de manera menos vistosa que la nota a la
cual rectificaba. Aún para presentar aclaraciones, El Financiero,
en una práctica que no se distingue de las que en tal sentido emplean
otros diarios, era quisquilloso y tacaño.
Amnistía. Cuando la distensión sí es noticia
El domingo 16 de enero, el presidente Carlos Salinas
anuncia una iniciativa de ley para otorgar amnistía general a todos los
que participaron en los hechos violentos, desde el 1 de enero hasta las
11 horas del día en que se hacía este anuncio. "Cualquier acción
delictuosa en contra de la población o del Ejército Mexicano posterior a
este plazo no tendrá este beneficio", se aclaraba. Los partidos
políticos y el gobierno de Chiapas apoyan esa medida. La Ley, es enviada
al día siguiente al Congreso de la Unión. Mientras, el comisionado
Manuel Camacho advierte que el conflicto se encuentra en "un momento
riesgoso, porque puede haber provocaciones que busquen socavar el
proceso de paz" y asegura que el EZLN es fundamentalmente mexicano y
chiapaneco.
Por otro lado, en torno a los cadáveres exhumados en
Ocosingo, la CNDH asegura que en ninguno de ellos hay indicios que
permitan suponer ejecución sumaria o "tiro de gracia". La Defensa
Nacional, por su parte, acusa a "transgresores" armados de saquear
ranchos y amenazar de muerte a sus moradores e informa que las tropas
federales desarrollan principalmente actividades de labor social y
patrullaje.
La Amnistía, aún sujeta a la aprobación de la Ley que
propone Salinas, es celebrada en todos los diarios del lunes 17. Los
encabezados, por esta vez, son similares aunque no sin matices, como se
muestra a continuación.
El Financiero es sintético: "Amnistía general a
los rebeldes".
El Heraldo de México, emplea el mismo adjetivo
para referirse a los miembros del EZLN: "Amnistía para los rebeldes,
propone Salinas". Y en un balazo: "El Congreso tendrá que aprobar la
iniciativa", con lo cual se sugería que la aprobación al texto enviado
por el Presidente debería ser automática. No ocurrió así, porque incluso
en ese tema el Poder Legislativo ejerció sus facultades para corregir
iniciativas del Ejecutivo.
Ovaciones emplea casi la misma frase: "Amnistía
general, ofrece Salinas".
Reforma, como El Heraldo, menciona la
necesidad de que la amnistía sea aprobada por el Poder Legislativo pero
es más preciso. En su encabezado principal este diario, proclama, como
otros, "Anuncia CSG amnistía". Y en un balazo: "Convocarán al Congreso a
período extraordinario".
unomásuno, da la noticia de la manera más escueta
y directa posible: "Amnistía", en un enorme titular. En otro encabezado
de portada, ubica los alcances políticos de tal medida: "Ningún pretexto
contra la paz: CSG".
La Jornada también considera que la noticia se
encuentra en una sola palabra y, en grandes caracteres, publica:
"Amnistía". El balazo sobre ese encabezado, amplía la información:
"Cubriría actos del 1 de enero a las 11 horas de ayer: CSG".
El Nacional, hace una pequeña editorialización al
explicar en su encabezado: "Amnistía general para la conciliación,
ofrece CSG". En realidad, el presidente Salinas dijo que el gobierno
había tomado el camino de la conciliación y que una de las medidas que
resultaban de esa actitud era la decisión de ofrecer la amnistía. Es
decir, esta última resultaba de la vocación conciliadora y no al revés.
El Universal, se tomaba una licencia que
aparentemente ayudaba para acotar la noticia pero que, en rigor,
constituía un exceso respecto de las declaraciones presidenciales. Sus
ocho columnas dicen: "Habrá amnistía general para los 'zapatistas':
Salinas". Sin embargo, el Presidente nunca se refirió con ése término a
los beneficiarios de tal medida. En su mensaje del domingo 16 habló de
una amnistía para "todos los participantes en los hechos de violencia
que afectaron varios municipios del estado de Chiapas, desde el día
primero de enero de 1994", pero nunca dijo "zapatistas".
Excélsior también emplea comillas para,
curiosamente, referirse a la medida anunciada por el Ejecutivo, como si
ese diario no considerase que la amnistía fuera tal, o que tuviera los
alcances que se ofrecían: " 'Amnistía General' en Chiapas, propondrá
Salinas de G.", dicen sus ocho columnas.
Cae el gobernador. Al EZLN, se le denomina por su
nombre
Los avances hacia la paz incluían compromisos para
acciones futuras y, de inmediato, señales políticas. Una de ellas, es la
renuncia del gobernador de Chiapas Eltmar Setzer ("solicitud de licencia
indefinida", es el término técnico) a quien el Congreso del Estado
sustituye con Javier López Moreno. Eso ocurre el martes 18 de enero.
Casi de manera simultánea, el comisionado Manuel
Camacho responde a la comunicación del EZLN declarando las bases, formas
y tiempos que contempla para las negociaciones. Promete el cese al
fuego, la búsqueda del diálogo a través de Samuel Ruiz y garantías para
el proceso de amnistía. Aunque no reconoce al EZLN como fuerza
beligerante, sí respeta el nombre que le ha dado identidad a ese grupo.
Asimismo, Camacho propone cambios inmediatos en la aplicación de la
justicia y respuestas sociales serias a los problemas de las
comunidades.
La aceptación de Camacho para decirle al EZLN por sus
siglas y su nombre, era una señal para facilitar las negociaciones pero
también (en un conflicto en donde cualquier símbolo puede ser entendido
según las intenciones de cada informador, o casi) fue interpretada como
síntoma de debilidad del gobierno. Ese martes 18 de enero, el enviado
del Noticiero Telemundo, de la TV estadounidense, Raúl Peimbert,
después de entrevistar a algunos miembros del EZLN, comentaba:
"En definitiva, son campesinos que tienen al mundo
sorprendido y a un gobierno en jaque. Un gobierno que primero los
calificó de transgresores y ahora los reconoce como un ejército".
Más allá de la evaluación sobre si el gobierno
mexicano realmente estaba en jaque, faltaba una reflexión capaz de
reconocer una intención negociadora, por encima de cualquier posición de
endurecimiento, en la gana de Camacho para llamar al EZ por el nombre
que ese grupo de había dado a sí mismo.
La otra vertiente en la perspectiva del arreglo en
Chiapas, que aún demoraría varios meses, son los otros actores. Un papel
nada menor en la vida social de esa entidad, aunque con poca presencia
en los medios de información, son los refugiados, o desplazados, que
tuvieron que salir de sus localidades ante la amenaza de la guerra, o
las intimidaciones reales que ya recibían por alguna de las fuerzas en
conflicto.
La atención a esos refugiados, también es motivo de
demostraciones de propaganda. El 18 de enero, la entrega de despensas y
la dotación de servicios médicos por parte de la Secretaría de la
Defensa Nacional a 600 desplazados, en Las Margaritas, es motivo de una
amplia cobertura en los medios electrónicos. Además, las autoridades
militares indican que han recibido denuncias sobre actos vandálicos por
parte de grupos armados.
Otros protagonistas de la crisis son los miembros de
grupos indígenas y campesinos, no sólo de Chiapas, que se han organizado
o cuyas organizaciones, cuando ya existían, se expresan como un sector
distinto de los que se encuentran en el conflicto armado. En reunión con
el titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Carlos Rojas,
dirigentes de campesinos indígenas de Oaxaca, Veracruz, Guerrero y desde
luego Chiapas, agrupados en la Coordinadora Nacional de Pueblos Indios,
piden se les incluya "como actores, no comparsas" en la Mesa de Atención
Social que estudiará los problemas económicos y la marginación en esas
entidades.
La renuncia de Setzer y la inmediata toma de protesta
por parte de López Moreno, son reseñadas ampliamente en los noticieros
nocturnos de ese martes 18 y compiten con la información sobre la
respuesta de Camacho al EZLN. 24 Horas y Enlace,
consideran más importantes las declaraciones del Comisionado para la Paz
y dejan en un segundo término la asunción del nuevo gobernador de
Chiapas, que en cambio en Hechos de Canal 13 es la nota
principal.
Así también, los diarios de la mañana siguiente
dividen sus preferencias entre ambos asuntos. Aunque la mayoría había
otorgado un día antes el encabezado principal a las demandas del EZLN,
la respuesta del enviado presidencial no les merece la misma atención.
La Jornada y Reforma destacan la
sustitución del mandatario chiapaneco: "Cayo Setzer, López Moreno, a
Chiapas" y "Cae gobernador de Chiapas".
El Nacional elige otro sesgo, "Ya hay nuevo
gobernador; despachará en Ocosingo", a partir de una declaración de
López Moreno que, luego, el mismo nuevo gobernador trató de matizar.
En cambio Excélsior ("Participación política,
ofrece Camacho al EZLN"), El Heraldo de México ("Permitiría la
paz realizar cambios que urgen") y El Universal ("Salida política
o la violencia dividiría a los pueblos: MCS") dan el primer sitio a la
contestación del comisionado para la Paz.
Ovaciones se inclina por enfatizar la exigencia
formal del EZLN ("Primero nos reconocen y luego platicamos"), aunque ese
día en ninguna nota de ese diario se encuentra un nuevo comunicado o
declaración del Ejército Zapatista en tal sentido: aparentemente, las
ganas de una cabeza espectacular se antepusieron a la información
contenida en esa edición de Ovaciones. Lo que ocurrió, fue que la
nota del reportero Moisés Ramírez mencionaba el mensaje del EZ al
Comisionado Camacho, que los medios habían dado a conocer el día
anterior.
Ese miércoles 19 de enero, se anuncia la creación,
por acuerdo presidencial, de la Comisión Nacional de Desarrollo Integral
y Justicia Social para los Pueblos Indígenas, que presidiría la hasta
entonces embajadora en Cuba, Beatriz Paredes Rangel. Se dice que el
objetivo del nuevo organismo, es coordinar las acciones y definir las
políticas que, en el ámbito de la administración pública, se requieren
para promover el mejoramiento de las condiciones de vida de esos grupos.
Mientras, en San Cristóbal, Manuel Camacho declara que "es necesario
pedir perdón a los indígenas, a las comunidades, por todo el sufrimiento
que han vivido" y exhorta a los chiapanecos, principalmente en la zonas
del conflicto, "a ya no molestarse unos a otros". Por su parte, Samuel
Ruiz afirma que "el único signo que nos hace creíbles a los cristianos
es el amor por nuestro prójimo y nuestro enemigo". También en Chiapas,
los juzgados de distrito tercero y cuarto del fuero común de Tuxtla
dictan auto de formal prisión a 31 miembros del EZLN que fueron
detenidos el 1 de enero. Informan que el resto de los detenidos, un
total de 89 indígenas que se encuentran en el penal de Cerro Hueco,
podrán obtener la libertad con la ley de amnistía. Mientras, 17
indígenas tzeltales de Oxchuc son liberados pero solicitan a la comisión
negociadora por la paz y la reconciliación que actúe legalmente contra
las autoridades de su municipio por haberlos acusado "dolosamente" de
pertenecer al EZLN. En Ocosingo, el gobernador Javier López Moreno
determina no trasladar los poderes del estado a este municipio (medida
que había sugerido al tomar posesión) toda vez "que no existen las
condiciones físicas para ello".
La tregua se mantiene, pero aparentemente es muy
frágil. Ese miércoles 19, la Secretaría de la Defensa informa que "los
transgresores" planean atacar las poblaciones de Yajalón, Sabanillas y
Venustiano Carranza. Asimismo, dice que ha recibido denuncias de
habitantes de San Cristóbal en el sentido de que "un grupo de 20
individuos armados que se cubrían el rostro" robaron, el pasado 17,
numerosas cabezas de ganado en un rancho denominado San Marcos.
En tanto 24 Horas otorga el primer sitio a la
noticia de la instalación de las cámaras de Diputados y Senadores para
discutir la iniciativa de amnistía y luego a la presencia de López
Moreno en Ocosingo, el noticiero Hechos de Televisión Azteca
considera como nota más importante la denuncia de la Sedena sobre
posibles nuevos ataques del EZLN. Enlace, del 11, también destaca
en primer término la apertura de los trabajos legislativos. La creación
de la Comisión de Desarrollo Indígena ocupa un sitio secundario en los
telediarios. La información comienza a escasear, conforme el centro del
conflicto se dirime en acercamientos privados, entre el representante
del gobierno y los voceros del EZLN. En varios momentos de este periodo,
durante toda la segunda mitad de enero y la primera de febrero, la
pobreza informativa desespera tanto a los periodistas que, en ocasiones,
ellos mismos se presentan como protagonistas de los acontecimientos. Hay
muestras de imaginación y talento, pero también de profesionalismo
escaso, entre los centenares de enviados de prensa a San Cristóbal de
Las Casas.
Del jueves 20 al domingo 23 de enero. Perdonadores,
informadores y rehenes
La Ley de Amnistía cuya proposición había anunciado
el domingo anterior el presidente Salinas, es aprobada jueves 20 de
enero por la Cámara de Diputados, con modificaciones de fondo que la
"flexibilizan" y precisan alcances, términos y plazos en su aplicación.
Se pretende que con la Ley se beneficien todos los que participaron en
el levantamiento armado entre el día 1 y las 15 horas del día 20 de
enero. Se elimina el plazo de 30 días que se decían en el proyecto
original para la deposición de armas, acción que se deja sin tiempo
preestablecido. La ley de cuatro artículos y dos transitorios es
aprobada por 351 votos del PRI, PAN, PPS, PFCRN y PARM y 31 abstenciones
"razonadas", del PRD.
En el Senado de la República, el viernes 21, la
mayoría rechaza otorgar reconocimiento de fuerza beligerante al EZLN y
aprueba, con la abstención del PRD, la Ley de Amnistía. Al día
siguiente, sábado 22, el presidente Carlos Salinas crea la Comisión de
Amnistía y Reconciliación en Chiapas, integrada por los secretarios de
Gobernación y Desarrollo Social, así como por los titulares de la
Procuraduría Agraria y la Comisión Nacional de Desarrollo Integral y
Justicia Social para los Pueblos Indígenas. esta nueva Comisión tiene el
encargo de poner en práctica, precisamente, la Ley de Amnistía. En
Chiapas el nuevo gobernador, Javier López Moreno, envía al Congreso del
Estado una iniciativa de ley de amnistía local.
El viernes, también, el presidente Salinas había
suscrito un decreto para condonar y eximir el pago de diversas
contribuciones a 21 municipios del estado chiapaneco. Y allá mismo, el
comisionado para la Paz hacía un amplio reconocimiento al Ejército
Mexicano por su labor en Chiapas. Como se recordará, un día antes Manuel
Camacho había hablado de pedir perdón a los campesinos indígenas de
Chiapas.
Camacho, en un comunicado, fue reconocido por el EZLN
como "interlocutor verdadero". El grupo alzado ratificaba su disposición
al diálogo, aunque advertía que "podría reconsiderar" el cese al fuego
de continuar los bombardeos a poblaciones y la detención de civiles por
parte del Ejército.
En un paquete de tres comunicados y una carta
enviados a La Jornada, El Financiero, Proceso y
Tiempo de San Cristóbal y publicados el viernes 21, el EZLN les
recordaba a Manuel Camacho y al obispo Samuel Ruiz que "las condiciones
previas para el inicio de un diálogo encaminado a una solución política
justa, no se han cumplido en su totalidad, pues el Ejército sigue
violando el cese al fuego y permanece fuera de sus cuarteles". En otro
comunicado, el EZLN indicaba que la amnistía propuesta por Carlos
Salinas "es prematura en el actual proceso de diálogo, pues prevalecen
las causas políticas y sociales que originaron el conflicto". Asimismo,
como ya mencionamos antes, en una carta el subcomandante Marcos se
preguntaba "¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?". Al
día siguiente, Camacho responde o matiza: más que hablar de perdón,
estamos ante una decisión política sobre el camino más eficaz para
alcanzar la paz y dejar atrás abusos, violencia y marginación, expresa
en una nueva comunicación al EZLN.
Las cosas no eran fáciles. Por un lado, preparar la
negociación con el EZLN sin lacerar la desconfianza de los dirigentes de
ese grupo, ocupaba toda la atención, o casi, de Camacho y su pequeño
equipo de apoyo. Pero además había susceptibilidades en otros sectores
de la sociedad mexicana, y de la sociedad en Chiapas, que consideraban
que el gobierno debía acudir al diálogo con los neozapatistas en una
posición de fuerza o que, en otros casos, se quejaban por estar
marginados en una negociación que consideraban que les afectaba.
Estas tensiones se van manifestando en los medios de
comunicación. El domingo 23 de enero, Camacho apunta que hay un
"principio de empantanamiento de un proceso hacia la paz" que se refleja
en tres actitudes: los alcances y posibles obstáculos que represente la
aplicación de la Ley de Amnistía; la definición de una agenda para la
solución de los problemas chiapanecos y las implicaciones e
interpretaciones de su papel como Comisionado. Televisa transmite
completo el preocupado y preocupante mensaje de Camacho pero, en la
radio, ese domingo casi no se le da espacio. En los diarios del lunes,
tales declaraciones desatan una reacción informativa que se comenta más
adelante.
Mientras, en Los Pinos, representantes de 118
organizaciones campesinas e indígenas del estado de Chiapas presentan al
Presidente de la República un documento en donde piden la
desmilitarización de las zonas en conflicto, la amnistía para miembros
del EZLN y el reconocimiento de ese grupo como fuerza política.
Asimismo, sugieren a los zapatistas que acepten el diálogo y exigen una
nueva revisión del artículo 27 constitucional y su ley reglamentaria. En
otra de sus demandas, quieren un nuevo pacto constitucional que redefina
la relación entre los indios y el Estado.
Otros actores, aparte del EZLN por un lado y el
Ejército y el gobierno mexicanos por otro, se expresan así en el
conflicto chiapaneco. Nuevas o no siempre atendidas voces, como las de
aquellas 118 organizaciones cuyos líderes acudieron a Los Pinos,
contribuirían a ponerle acentos y matices a un diferendo que no podía
verse en blanco y en negro solamente. Otras posiciones, menos
mencionadas en la prensa aunque con presencia real en la zona del
conflicto, buscaban reconocimiento acudiendo incluso a recursos de
manifestación pública que no estaban acostumbrados a emplear. El viernes
21, en Ocosingo, un grupo de ganaderos, comerciantes y pequeños
propietarios realiza una marcha para demandar que regresen "la paz y la
seguridad" a la región. "Que se acabe, se aniquile de una vez por todas
a esos indios zapatistas", exigen, con más racismo que razones.
Y una posición más, que apenas hacia fines de enero
comienza a encontrar algunos espacios en la prensa, es la de la ARIC
Unión de Uniones, la coalición de varios millares de productores
agrícolas en la zona de Las Cañadas chiapanecas y que llegan a ser los
más sufridos rehenes de esta guerra pues, encontrándose en territorio
ocupado por los neozapatistas, no están de acuerdo con la vía de las
armas pero tampoco con la política agraria del gobierno y menos aún con
la presencia del Ejército Mexicano. El sábado 22 de enero, los
dirigentes de la ARIC-U de U piden al EZLN que permita el libre tránsito
de campesinos en las comunidades de la región oriental de Chiapas. Una
posición parecida en su origen, aunque nada demandante hacia el EZ, es
la de representantes de 278 organizaciones que el domingo 23 asisten al
Segundo Encuentro de Organizaciones Indígenas y Campesinas de Chiapas en
San Cristóbal. Declaran que "apoyan a los zapatistas", pero "no con las
armas sino con el diálogo" y solicitan la presencia, en la zona, del
Presidente de la República.
Encabezados noticiosos y la cabeza del general
La reunión de representantes de 118 comunidades
campesinas de Chiapas así como la ausencia de hostilidades militares,
aunque con algunos motivos de incertidumbre, ocupaba los espacios de los
tres noticieros de televisión que hemos analizado. Todavía, la noche del
jueves 20, cuando estas emisiones se transmitían las cámaras
legislativas se encontraban en sesión y la Ley de Amnistía no era
aprobada aún. 24 Horas y su conductor, como siempre, son muy
escrupulosos para dar a conocer con toda puntualidad las fuentes
oficiales. Incluso, se da espacio a un boletín de la Secretaría de la
Defensa sobre un asalto en la carretera a Palenque.
En Hechos, de TV Azteca (en contraste con ese
cuidado a partir del cual es posible que Televisa pierda una exclusiva
antes de ofrecer una información que contradiga las fuentes oficiales)
se desliza una versión que poco ayudaba a la causa de la paz, o a la
claridad noticiosa, cuando el corresponsal Mario Humberto Meneses dice,
desde Chiapas:
"... También en otros municipios de la costa existen
rumores del arribo de los insurrectos. Por una parte, en la región de la
costa de Chiapas se ha corrido el rumor de la presencia de estos grupos
insurrectos, los que según esto, pretenden posesionarse de la
presidencia municipal de Acapetagua y Huixtla, sin que esto se confirme
oficialmente".
Ese ataque no ocurrió. La televisión no fue ajena a
la divulgación de presunciones sin confirmar, sobre acciones militares o
sociales que no ocurrían. Hay que señalar, sin embargo, que este yerro
no era frecuente. El noticiero Hechos, de Televisión Azteca, a
diferencia de los informativos de las otras dos cadenas, menciona la
noche del viernes 21 los nuevos comunicados del Ejército Zapatista. Una
de cal, en abono de la diversidad comunicativa.
La Ley de Amnistía, aprobada por el Congreso con
enmiendas respecto de la iniciativa presidencial, no mereció titulares
principales en todos los diarios del viernes 21. Sólo El Nacional
("La amnistía, aprobada en la Cámara"), El Universal ("Será
amplia, flexible y sin límite, la ley de amnistía") y La Jornada
("La amnistía, aprobada con ampliaciones"), se ocuparon de ella como
noticia más importante. Reforma cabeceaba: "Faltan condiciones
para dialogar: EZLN", en tanto que El Financiero y Excélsior
destinaban su titular de primera plana al aumento en el gasto social.
unomásuno y El Heraldo, se ocupaban del repliegue del
Ejército Mexicano en Los Altos de Chiapas, por instrucciones
presidenciales.
El sábado 22, en varios diarios hay un destello de
optimismo, a partir de las declaraciones del comisionado para la Paz,
cuando La Jornada y El Universal titulan "Inminente
encuentro Camacho-EZLN" y "Todo listo para la negociación directa con
rebeldes". A pesar del parecido, hay tratamientos informativos
distintos: en tanto el primero de esos diarios le llama al Ejército
Zapatista por sus siglas, el otro se refiere a él con un calificativo.
Otros diarios, se ocupan de la versión de que habría
algún vínculo entre el EZ y el grupo terrorista ETA, de la zona vasca en
España. Así, Reforma anuncia: "Investigan nexos entre ETA y
EZLN", en tanto que Ovaciones, "Sospechan vínculos del EZLN con
la ETA". En ambos casos, la fuente era el diario ABC de Madrid,
cuya obsesión con las presuntas extensiones mexicanas de la ETA ya
habían sido conocidas aquí a fines de 1993, cuando el noticiero 24
Horas, que suele dar abundantes espacio a las noticias de ese
conservador diario madrileño, reprodujo algunas informaciones al
respecto. En el caso de Ovaciones, el hecho se ser propiedad de
la empresa Televisa y dirigido por el periodista Jacobo Zabludovsky,
explica que en sus páginas se le diera continuidad a un asunto ya
divulgado antes en el noticiero del Canal 2. Sin embargo no parece
justificado, en un clima de confusión y de acercamientos a la paz,
exacerbar el interés público con una noticia sustentada sólo en
versiones de segunda mano. (24 Horas, la noche anterior, había
adelantado que "Según el periódico ABC de Madrid, podría estar la
ETA en México", aunque no menciona que Ovaciones llevará ese
asunto como noticia destacada). En el caso de Reforma, hay
todavía menos motivos para conferir tanta importancia a una versión que,
posteriormente, no tuvo ningún seguimiento capaz de llegar al encabezado
de la primera plana. Eran días de pocas noticias espectaculares y, en el
río revuelto, cada quien pescaba asuntos según su vocación editorial.
El Heraldo de México, que en ningún momento de
este conflicto se desdice de su fama de diario conservador, aprovecha el
vacío informativo para darle un lleguecito a la iglesia de San
Cristóbal. Su encabezado de ese sábado 22, reza: "Religiosos extranjeros
alientan la insurrección" y es acompañado de una nota en donde se
asegura que:
"De acuerdo con informes de Inteligencia de la
Defensa Nacional, son varios los extranjeros avecindados en Chiapas
--algunos ya retirados, incluso, de sus respectivos ministerios-- que
han apoyado el movimiento de insurrección en aquella entidad".
La versión, sin embargo, no aparece, al menos con tal
espectacularidad, en otros diarios de la capital mexicana. De ser
cierta, sorprende que tales fuentes "de inteligencia de la Defensa
Nacional" hubieran escogido a El Heraldo para ofrecer sus
revelaciones. Por otro lado, no es lo mismo "religiosos", lo cual remite
a sacerdotes o miembros del clero con responsabilidades específicas
dentro de la estructura eclesiástica, que individuos "ya retirados" del
ejercicio de tales atribuciones.
El Heraldo de México no espera mucho para
continuar con una política de desinformación. El sábado, se había sabido
en San Cristóbal que el Ejército Zapatista estaba dispuesto a liberar al
ex gobernador chiapaneco, el general Absalón Castellanos, a cambio de
los zapatistas que habían caído presos. Manuel Camacho hace el anuncio,
sin dar fechas sobre esa posible liberación. El Heraldo, sin
embargo, informa (o desinforma) el domingo 23: "Inminente reunión de
Camacho Solís y el EZLN", como cabeza de una nota del reportero Miguel
A. Mazariegos en la que se decía:
"Manuel Camacho Solís informó que en las próximas
horas entablará reunión con la comandancia general del EZLN en algún
lugar de la selva lacandona, donde le entregarán sano y salvo al general
Absalón Castellanos Domínguez, de quien se dice extraoficialmente ya
está en su hogar en Tuxtla Gutiérrez".
El general Castellanos sería liberado, en efecto,
pero no pocas horas sino hasta 24 días después.
Otro manejo informativo, más responsable o quizá
menos desenterado, es el de Excélsior que ese domingo 23 de enero
anuncia con pulcritud: "Negociaciones; ofrece el EZLN intercambiar a
Absalón".
El Financiero, dice en su primera plana: "Acepta
el gobierno intercambiar prisioneros de guerra por Absalón".
En tanto, en El Universal: "Acepta EZLN
canjear prisioneros" (quien leyera los encabezados de este diario y del
anterior, se quedaría sin saber de quién era la iniciativa del canje, si
del EZ y del gobierno).
Ovaciones, en busca del titular vendedor, casi
casi publica una metáfora de su propia actitud informativa: "Zapatistas
ponen precio a la cabeza de Absalón".
Reforma, algo adelantado a los hechos: "Acuerdan
diálogo".
El Nacional, más preciso, dice: "Camacho y Samuel
Ruiz se reunirán con el EZLN" y, en un encabezado secundario "Pactaron
liberación del general Absalón Castellanos y de los guerrilleros que
están detenidos".
unomásuno, en busca de la precisión: "Negociará
el EZLN", junto a un titular de menores dimensiones que abunda: "Absalón
a cambio de presos, pide". Dos días después, reiterando esa noticia,
unomásuno dedica su cabeza principal a decir: "Ofrece el EZLN
canjear a Absalón", aunque llamaba la atención que ese diario, tan
cuidadoso en otras ocasiones, diera como noticia algo que no lo era.
Similar disparidad se aprecia en los titulares del
lunes 24 de enero, cuando las ya mencionadas declaraciones de Manuel
Camacho parecen significar un balde de agua fría sobre las esperanzas de
una reunión inminente con el EZ.
El Heraldo, que otra vez pareciera complacerse
con las dificultades para la paz, alerta en su encabezado: "Se
empantanaron las negociaciones en Chiapas: Camacho". Una declaración que
el ex regente del DF nunca hizo pero que El Heraldo de México le
atribuía, en una cabeza secundaria, era la siguiente: "Lamentó el
Comisionado que el EZLN no entendiera la amnistía".
El Nacional, en cambio, informa haciendo suya,
pero sin exagerarla, aquella afirmación más contundente del
representante presidencial: "Signos de empantanamiento en el proceso de
paz: MCS". Otros diarios publicaron encabezados similares.
Del 24 al 26 de enero. Guerra de posiciones
Lunes 24 de enero: comunicados del EZLN, la CNDH y la
SDN. En documentos enviados a Manuel Camacho y a Samuel Ruiz, el
Comité Clandestino Revolucionario Indígena, Comandancia General, del
EZLN, asegura que no impedirá el proceso electoral federal y considera
que el horizonte se empieza a oscurecer. Señala que la Ley de Amnistía
no dificultará el diálogo y propone que se establezca una agenda de
discusión con cuatro puntos: demandas económicas; demandas sociales,
demandas políticas y garantías a una y otra partes en conflicto. Agrega
que dejará en libertad al ex gobernador Absalón Castellanos Domínguez.
Al mismo tiempo, la Comision Nacional de Derechos Humanos informa que ha
recibido un total de 170 quejas y denuncias y que los expedientes
concluidos suman 106. En cuanto a la localización de las personas
ausentes o presuntamente desaparecidas, se han recibido 400 reportes,
habiéndose encontrado hasta la fecha a 273, dice la CNDH.
Al día siguiente, la Comisión de Derechos Humanos
notifica que el total de detenidos que han sido notificados ante el
organismo es de 131; también que hay 18 extranjeros de nacionalidades
guatemalteca, salvadoreña y hondureña, quienes están a disposición de
las autoridades migratorias de Tapachula. Todavía el lunes, en otra
comunicación, la Secretaría de la Defensa Nacional informa que sigue
recibiendo denuncias de organizaciones y ganaderos por la proliferación
de asaltos cometidos por "grupos de individuos armados" y asegura que
han sido robadas mil 500 cabezas de ganado en la zona de conflicto. El
martes, la Defensa Nacional establece en San Cristóbal una oficina de
quejas y atención a los ciudadanos con el fin de, según dice, hacer más
transparente la actuación del personal militar hacia la población civil.
Martes 25 de enero: Salinas en Chiapas. El
Presidente de la República acude por varias horas a Tuxtla Gutiérrez, en
donde se reune con representantes de 280 organizaciones indígenas y
campesinas a quienes asegura que la solución en Chiapas se seguirá
buscando por la vía del diálogo, la razón y la concordia. El primer
mandatario anuncia un paquete de medidas políticas y económicas:
mecanismos más fluidos de abasto; dar atención a la salud; constituir un
fideicomiso para viudas y huérfanos y dar facilidades para el retorno a
las comunidades; no ocultar nada en relación con los derechos humanos,
atender y resolver los planteamientos al respecto; instalar una
ventanilla de atención a los asuntos agrarios; apoyar al Consejo Estatal
de Organizaciones Indígenas y Campesinas; analizar implicaciones de la
Ley de Amnistía; fortalecer el Programa de Acopio y Comercialización del
Café y proceder con prudencia en el caso de los expulsados de sus
comunidades.
En otro momento, en la ciudad de México, Salinas
asegura que Manuel Camacho, "ha cumplido con la responsabilidad que
asumió, con lealtad a las instituciones, al Presidente de la República y
a México. Al mismo tiempo ese martes, en Chiapas, el Congreso estatal
aprueba la ley local de Amnistía con la cual se pretende "abrir las
rejas para cerrar las heridas siempre y cuando se den las condiciones
mínimas que garanticen el establecimiento de la nueva concordia
pública".
Pero la concordia está lejos. Ese martes, en San
Cristóbal, un grupo de ciudadanos se vuelve a manifestar, reclamando:
"Nosotros sí somos verdaderos coletos (como se conoce a los habitantes
de esa localidad) que queremos la paz, no jipis vagos, greñudos y
mugrosos que vienen a hacerse publicidad". Ese grupo asegura, en una
marcha, que apoya al Presidente de la República, al Ejército Mexicano y
que está en favor de la paz y la tranquilidad. No lo parece.
Miércoles 26 de enero: aclaraciones e invitaciones.
Manuel Camacho critica a quienes, por ligereza, acusan a los miembros de
la Iglesia, en particular al obispo Samuel Ruiz, de ser los responsables
de la violencia. "Todos debemos tener la responsabilidad de ayudar a la
paz y el obispo de San Cristóbal está contribuyendo de una forma muy
clara", considera el Comisionado. En tanto, en una de las pocas
aclaraciones que voceros del Ejército hacen sobre las imputaciones a
presuntos excesos de su parte el subjefe de la 31a. zona militar, Pablo
Ruiz, dice que: "En Chiapas no hay daño que reparar, pues no hubo
bombardeos, sino sólo disparos con metralleta, sin vestigios de
destrucción ni combates sobre viviendas y bosques".
En la televisión de esos días, el tema Chiapas pierde
intensidad el lunes 24 (en el resumen de apertura de Enlace de
Canal 11 ni siquiera se le menciona, en tanto que Televisa y el 13
aluden a los trabajos del Comisionado para la Paz). El martes, la
atención es ocupada por el viaje del presidente Salinas a Tuxtla
Gutiérrez: 24 Horas reproduce, completo, el mensaje de
aproximadamente 5 minutos que el primer mandatario dirige en esa visita.
Luego, el reportero Guillermo López comenta el diálogo con los
dirigentees indígenas a quienes, dice:
"... el presidente Salinas escuchó sin matices, clara
y directamente los reclamos de representantes de más de 280
organizaciones indígenas chiapanecas, que por primera vez se unieron en
un consejo ejecutivo"
(Sin embargo el reportero López deja abierta una duda
en los televidentes, ¿cómo se escucha sin matices?). Luego se reproduce,
durante cerca de 12 minutos, parte de la sesión en donde el presidente
Salinas aparecía atento, tomando nota, al escuchar a varios de los
dirigentes campesinos. Allí, se daba voz a un sector poco reconocido
hasta entonces en el transcurso del conflicto. Completa, y hasta
didáctica por la cantidad de exigencias así manifestadas, esa
información fue una de las más extensas que la televisión mexicana
transmitió en esos días del conflicto en Chiapas. No puede asegurarse
que el cumplimiento de las peticiones de esos dirigentes indígenas haya
tenido el mismo seguimiento. El noticiero Hechos, del Canal 13,
antes que la información sobre ese encuentro en Tuxtla Gutiérrez dio su
espacio principal a declaraciones de Manuel Camacho sobre la aceptación
del diálogo por parte del EZLN y hasta después, de manera menos extensa
que Televisa, reprodujo partes de aquella reunión. Enlace, del
11, ubicó a la entrevista de Salinas como su nota principal y reprodujo
palabras presidenciales, aunque no de forma tan amplia como el Canal 2.
Otra de las consecuencias a estas alturas del
conflicto, es la personalidad que, más allá de las aceptaciones
gubernamentales, se le adjudica ya al Ejército Zapatista incluso en los
medios electrónicos, que los primeros días de enero se mostraban reacios
a mencionarlo por su nombre. En su emisión del martes, el conductor de
24 Horas decía:
"Anoche, una hora después de que terminó este
noticiero, se repartió en Chiapas un comunicado que se atribuye al EZLN.
En él, el grupo armado fija una agenda de negociaciones con el
gobierno".
El comunicado no fue leído, solamente apareció
brevemente en pantalla. Pero las siglas del grupo armado habían dejado
de ser tabú en la empresa más grande de la televisión privada.
Ese martes, además, se había realizado una nueva
manifestación frente a las instalaciones de Televisa. Esta empresa, que
antes ignoraba las demostraciones en su contra, ahora las cubre como
parte de la nueva actitud informativa que tiene respecto de los
ciudadanos que discrepan con ella. Así Televisa busca ganar o recuperar
legitimidad o, en todo caso, demostrar que es capaz incluso de
recuperar, en su beneficio, las demostraciones en contra cuya.
Zabludovsky lee:
"Un grupo de personas se reunió esta tarde frente a
la fachada de Televisa en la Avenida Chapultepec. Protestaban por lo que
juzgan información distorsionada de Televisa en relación con Chiapas. Y
después entre otras cosas pedían se reconozca a los grupos armados de
Chiapas como fuerza beligerante. La agencia italiana ANSA, única agencia
que reporta esta manifestación, calcula en mil los manifestantes".
Esa concentración también fue mencionada por
Hechos de Canal 11, cuyo reportero evaluó en 3 mil el número de
asistentes. La movilización, había sido convocada desde el viernes
anterior en un desplegado a toda plana, aparecido en la página 48 de
La Jornada. Un escueto pero vistoso llamado, opinaba e invitaba:
Si Todo Puede Cambiar, ¿Por qué la
Televisión No?
Por el derecho a la información
¡BASTA DE TELEVISA!
Mitin Martes 26 a las 16.30 O.M. Frente a Televisa
Chapultepec
(Metro Balderas)
Aparecían las firmas de varios centenares de grupos y
personas. Entre muchos otros: Grupo de Comunicación Plural, Estudiantes
de Comunicación UAM X, Cencos, Canal 6 de Julio, COMPA, Coordinación e
Información de la Mujer A.C., Frente por la Democracia y la Paz, Los
Nakos, Botellita de Jerez, Consejo Estudiantil Univerasitario-CEU UNAM,
Comisión de Solidaridad y Derechos Humanos de las Comunidades Eclesiales
de Base, Frente del Pueblo, Unidad Obrera Socialista UNIOS, STUNAM...
Mucho más abajo, aparecía la firma de los Partidos del Trabajo,
Revolucionario de los Trabajadores y de la Revolución Democrática. Dos
de los dirigentes en el DF de este último partido, Marcos Rascón y
Javier Hidalgo, aparecían entre los responsables de esa publicación
(además de Ana Lilia Cepeda, Priscila Pacheco, Adolfo Llubere, Alejandro
Ordorica y Mariano Elías). Además se incluían las firmas de varias
docenas de periodistas y estudiosos de la comunicación.
Protesta evidentemente importante ese mitin tuvo, a
juzgar por el cálculo más optimista, una concurrencia muy pobre que
contrastaba con la membresía y la representatividad de tantos grupos y
tantas personas. Una protesta así se magra, en lugar de presión se
convertía en tácito respaldo para Televisa: si tan pocos ciudadanos
acudían a un llamado tan espectacular, podía pensarse que el reclamo
contra esa empresa no formaba parte de la agenda de intereses de la
mayoría de la sociedad. Televisa, de todos modos, seguiría siendo
protagonista, indirecto o no, de la guerra en Chiapas.
Compromisos democráticos, iconografía pacifista
El miércoles 26, el organismo denominado Consejo para
la Democracia, que integra gente de diversos partidos o sin militancia
partidaria, entregó al candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo
Colosio, el documento "20 Compromisos por la Democracia". Ese prontuario
de demandas muy variadas, que había sido elaborado el año anterior,
antes de la crisis chiapaneca, estaba siendo entregado a todos los
candidatos a la Presidencia de las República pero ninguna de tales
ceremonias tuvo la difusión que recibió el encuentro con el candidato
del PRI. Esa noche, el noticiero de Canal 13 lo destacó en su resumen de
temas principales y al día siguiente, varios diarios le dieron su "ocho
columnas".
Era la primera vez, en casi un mes de conflicto en
Chiapas, que las declaraciones de un candidato presidencial recibían un
encabezado principal en alguno de los diarios de la ciudad de México.
Cinco de ellos, de entre los revisados para este estudio, lo hicieron en
esta ocasión, destacando sobre todo la respuesta del candidato del PRI a
quienes le llevaron el mencionado documento.
Excélsior publica, poniendo el énfasis en lo que
dijo el candidato en vez del compromiso de quienes lo fueron a visitar:
"Acuerdo para hacer efectivo el voto, propone Colosio Murrieta".
unomásuno, de manera similar: "Acuerdo político,
pide Colosio".
El Universal, en un titular poco alusivo a los
conflictos nacionales: "No son tiempos de derroches ni de despilfarros:
LDC".
Ovaciones, el único que se refiere a la guerra en
el sureste: "Chiapas, producto de la arbitrariedad".
El Nacional: "20 compromisos por la democracia,
acepta LDC". Pero en realidad, a juzgar por las notas de la prensa, el
candidato priista se comprometió a estudiar el documento pero no lo
suscribió, como equivocadamente sugería este diario. Esto se debía,
quizá, a que algunos de los promotores de los 20 Acuerdos dieron a
entender que Colosio lo había firmado. Pero no se publicaron datos
ciertos que apuntalaran esa versión.
Antes, las informaciones sobre las campañas
electorales y otras actividades de los candidatos a la Presidencia
habían quedado relegadas por la crisis chiapaneca. Esto no significa que
no hubiera notas e imágenes, incluso intencionadas, sobre las tareas de
proselitismo político.
En el mismo El Nacional, el 24 de enero había
aparecido, muy destacada en primera plana --ocupando tres de las cinco
columnas del diario-- una fotografía de Luis Donaldo Colosio detrás de
un niño, al que ayuda a echar a volar una paloma blanca. La mirada de
Colosio se encuentra sobre el avecilla, en gesto de aliento. La foto, de
Miguel Angel Martínez, había sido tomada durante un recorrido de ese
candidato por el Distrito Federal y no tenía encabezado; en el pie,
escueto, no se hacía alusión a la alegoría pacifista representada en esa
imagen.
Una fotografía casi idéntica, tomada en el poblado
Adolfo López Mateos en Tamaulipas y publicada el viernes 21 de enero en
El Universal, mostraba a Colosio detrás de dos niños que,
igualmente, acababan de soltar una paloma blanca. La foto, del reportero
gráfico Vicente Arteaga, ocupaba la parte superior del diario, en tres
de las ocho columnas disponibles. El símbolo de la paz, que por lo visto
fue utilizado varias ocasiones en la campaña del PRI, dejaba la
sensación de un Colosio partidario de las libertades y de la esperanza:
niños y palomas eran utilizados de manera claramente simbólica. Ese
perfil del candidato del PRI se afirmaría después, incluso con el
asesinato del que fue víctima el 23 de marzo en Tijuana.
Acuerdo de los partidos. Momento de la política
El compromiso de todos los partidos por la paz y para
facilitar el tránsito democrático, ya estaba siendo procesado por la
Secretaría de Gobernación cuando se conocieron las declaraciones de
Colosio. El jueves 27 se anunció que ese, y otros siete candidatos
presidenciales, junto con los dirigentes de sus partidos y al lado del
promotor del documento, el secretario Jorge Carpizo, suscribieron varios
acuerdos en un "Compromiso por la Paz, la Democracia y la Justicia".
Allí se acuerda: a) tomar las decisiones que conduzcan a crear las
condiciones de confianza y certidumbre en todas las instancias que
intervienen en el proceso electoral; b) propiciar y mantener las
condiciones políticas y sociales que garanticen un clima de confianza a
la inversión productiva y al crecimiento económico; c) profundizar las
políticas públicas de atención prioritaria a los grandes problemas y
rezagos sociales del país; d) facilitar que quienes hayan optado por el
enfrentamiento, se sumen al proceso de transformación de la vida
política y e) conducir las decisiones políticas de tal manera que
siempre se contribuya a fortalecer la capacidad de autodeterminación de
México y a reafirmar la independencia y soberanía nacionales. De todos
los partidos registrados, sólo se abstiene el Popular Socialista,
alegando desacuerdos con el procedimiento que se siguió para recabar su
opinión.
Ese jueves Carlos Salinas, en una reunión en Los
Pinos con miembros del PRI, exhorta a "reafirmar nuestro compromiso con
un proceso electoral apegado a la ley, limpio, transparente y
convincente" y, según versiones no oficiales pero tampoco desmentidas,
recomienda que "no se haga bolas nadie, el PRI tiene al candidato que lo
llevará a la victoria democrática; el voto de los mexicanos hará
triunfar democráticamente a Luis Donaldo Colosio". Para entonces,
menudeaban las versiones sobre el propósito de Manuel Camacho Solís para
buscar que el PRI rectificara y lo nombrara a él como candidato
presidencial en vez de Colosio. El Presidente Salinas, buscando ubicar a
cada quien en su sitio, dice de Camacho, que "es un miembro leal de
nuestro partido (que) busca con su esfuerzo y trabajo colaborar con el
gobierno para alcanzar la paz en Chiapas". Ese jueves, Camacho comenta
públicamente que aún no puede dar a conocer la nueva respuesta del EZLN
sobre el inicio de pláticas.
Los telediarios de esa noche, si bien dan amplia
cabida a las palabras presidenciales, no mencionan la alusión a la
candidatura presidencial del PRI. No se puede decir que no conocieran la
nota, que ya circulaba en los vespertinos y que había sido comentada en
varios noticieros radiofónicos, con el coloquial "no se hagan bolas" que
habría pronunciado Salinas.
El Acuerdo de los partidos políticos,
significativamente, recibe un tratamiento muy sobrio, con poco espacio.
En cambio, en los diarios del viernes 28 se le da un tratamiento diverso
a esas declaraciones.
"No funcionó en Chiapas el sistema de información:
CSG", dice Excélsior, ubicando en otro encabezado la frase "No se
hagan bolas, el voto hará triunfar a Colosio".
La intención presidencial, a veces con todo y la
coloquial afirmación, es destacada por otros cinco diarios: "Colosio,
único candidato del PRI, aclara Salinas" (El Heraldo); "Tiene el
PRI el candidato que lo llevará al triunfo" (El Universal);
"Salinas: el PRI tiene un candidato" (Ovaciones); "Colosio es el
candidato" (unomásuno); "Que no se hagan bolas; Colosio es el
candidato" (Reforma).
Para La Jornada y El Nacional, que en
esta ocasión se encuentran menos supeditados a la política coyuntural y
con miras en la política de largo plazo, el acuerdo de los partidos
políticos es el hecho principal, si bien recogen en sus primeras planas
las declaraciones presidenciales. El Financiero en cambio, da su
encabezado principal a otro asunto ("Inexistente política industrial",
sobre una declaración, nada novedosa, de voceros empresariales).
Los bombardeos siguen constituyendo noticia
Ese viernes 28, varios diarios reproducen
declaraciones del general Miguel Angel Godínez Bravo, comandante de la
Séptima Zona Militar, quien sale a la defensa del Ejército Mexicano ante
las frecuentes acusaciones de bombardeos, ataques aáreos sobre civiles y
violaciones a los derechos humanos.
"Nada tenemos que ocultar", considera el general,
quien además y niega que miembros del Ejército Mexicano hayan violado
derechos humanos:
"sólo se defendieron de agresiones; la aviación
militar no bombardeó porque no tenemos bombas... el Ejército Mexicano
está por una solución negociada".
Hay periodistas, dice el general Godínez Bravo,
"que emplean el término bombardear pero hasta
el momento no han dicho dónde están las casas o las chozas incendiadas
por los bombardeos del Ejército... yo quisiera que fueran precisos en
ese sentido".
Varios diarios incluyen en sus ediciones esas
declaraciones, o parte de ellas. Ese es el caso de Excélsior,
El Heraldo, El Universal y La Jornada. Reforma
lo hace, pero omitiendo el desmentido de Godínez sobre los presuntos
bombardeos, en un silencio informativo que contrasta con la actitud de
ese mismo diario que había sido, como se vio en el segundo capítulo de
este libro, uno de los medios que durante la primera semana de enero más
propalaron las versiones sobre el presunto lanzamiento de bombas.
El día anterior, varios de ésos diarios habían dado
cuenta de una invitación de la Secretaría de la Defensa Nacional para
que los reporteros constataran que en las comunidades de El Corralito,
San Antonio de los Baños y San Isidro El Ocotal, el Ejército no había
disparado contra asentamientos civiles ni empleado bombas. El teniente
coronel Pablo Ruiz Martínez, subjefe de la 31a. zona militar, condujo la
visita. Es interesante revisar el tratamiento que, el jueves 27 de
enero, recibe esa información del Ejército.
El Financiero ubicó en páginas interiores y bajo
el título "Ningún bombardeo en Chiapas, por lo cual 'no hay daños que
reparar", la nota de su enviado Víctor Chávez. Allí se dice, entre otras
cosas, que:
"Durante un recorrido con el Ejército por las
montañas y poblaciones cercanas a la zona donde se registró la primera
emboscada --evadiendo visitar zonas donde hubo mayores enfrentamientos,
como Ocosingo y Rancho Nuevo-- el teniente coronel aseguró: 'El Ejército
sólo respondió con G-3 (metralletas de alto alcance) y con rockets
lanzados por las mismas. Pero nunca se pueden comparar con bombas o
dinamitas, las cuales sí podrían haber causado muertes".
Sigue la nota de Chávez:
"En el breve recorrido por las montañas, donde los
zapatistas se ocultaron para tomar por sorpresa a los militares, se
observaron grandes porciones de tierra quemadas, con cenizas
--presumiblemente con bombas--, árboles y barricadas con diversos
impactos de bala. A todo ello, el teniente coronel de la Defensa, quien
fue el guía del recorrido, aseguró que 'esas no fueron bombas, son
campamentos de ellos'. Por parte del Ejército sólo hubo
ametrallamientos, enfatizó".
El mismo recorrido es reseñado en La Jornada,
también en páginas interiores --en la parte superior de su página 5--
pero con una llamada en primera plana ("Invitó la Sedena a periodistas a
verificar que no hubo disparos en comunidades de la periferia") por el
reportero Ricardo Alemán:
"Los periodistas constataron que durante los
enfrentamientos las casas de la población civil no resultaron dañadas, y
que durante los tres días posteriores a los ataques el Ejército Mexicano
resguardó y apoyó el regreso de las familias a sus hogares".
Esta nota no da crédito a la presencia del teniente
coronel Ruiz Martínez y, por lo tanto, no cita sus declaraciones. La
información de La Jornada aparecía bajo el encabezado: "No hubo
daños a la población civil en tres poblados chiapanecos", y bajo el
balazo "Constatan reporteros".
Reforma publica una información de Clara Torres,
"Niega ejército bombardeo", en la que se escribe:
"Para demostrar que el 4 de enero no hubo bombardeo
sobre San Cristóbal de las Casas sino un ametrallamiento enmedio del
bosque para liberar a unos cien soldados que fueron emboscados, la
Sectetaría de la Defensa Nacional llevó ayer a un grupo de periodistas
al lugar de los hechos. 'Si hubieran sido bombas', dijo un militar de
alto rango que pidió ser identificado como Pablo, 'hubieran dejado
boquetes'; lo que se usaron fueron metralletas y rockets, que son como
misiles que miden unos 30 centímetros. Otro militar, llamado David,
aseguró que no hay ninguna casa destruída ni quemada, y que las
operaciones fueron contra los 'transgresores' y no contra la población
civil".
El Heraldo de México, incluye la información
sobre esa visita dentro del cuerpo una dos nota más amplia, las cuales
aparecen bajo el titular "Persiste el riesgo de nuevos ataques del
EZLN". La nota que nos interesa, aparece con el encabezado "No habrá
otra sorpresa del EZLN". Los enviados José Luis Popo y Miguel A.
Mazariegos M., dedican once de doce párrafos de esa información a
relatar una emboscada y, hasta el final, escriben:
"El Ejército mexicano dio cuenta de que en esta
región de Los Altos de Chiapas (Los Corralitos, San Cristóbal de las
Casas) en ningún momento las fuerzas aéreas bombardearon a la población
civil y que por el contrario, sólo ametrallaron los puntos boscosos de
la zona, de donde los grupos rebeldes disparaban a los militares".
Ningún otro diario, de los revisados para este libro,
hizo referencia a las aclaraciones del Ejército Mexicano.
La información de la Sedena, evidentemente pretendía
aclarar (aunque, como hemos mencionado antes, un poco tarde) versiones
como aquella de La Jornada del jueves 6 de enero ("Bombardeos,
pánico, éxodo"). Ese intento queda relegado por otros acontecimientos.
Pero además, puede advertirse un significativo interés de numerosos
medios informativos para no publicar tales aclaraciones y, en el caso de
aquellos que sí lo hacen, para conferirles sitios de menor importancia a
los que habían ocupado las notas desmentidas por las autoridades
militares.
La nota más completa, con todo y la intencionalidad
del reportero Víctor Chávez, fue la de El Financiero. Sin embargo
desde el comienzo se alerta al lector, propiciando su desconfianza, al
apuntar que los guías militares eludieron visitar otras zonas en las que
hubo enfrentamientos (no se dice si ese, y otros reporteros, insistieron
en ir también a Ocosingo y Rancho Nuevo). Tampoco se recuerda que uno de
los sitios en los que varios diarios habían dicho que ocurrieron
bombardeos, era precisamente en las cercanías de San Cristóbal, que sí
formaron parte de la visita. Dice también el reportero, a pesar de las
indicaciones de los funcionarios del Ejército, que las porciones de
tierra que vió habían sido quemadas "presumiblemente con bombas": ¿a
partir de qué conocimiento, o de qué elementos, se formula esa
presunción? ¿Cómo se distingue a una porción de terreno 'quemada con
bombas' de una que no lo es?
Por su parte, la reportera de Reforma no
alcanzó a escuchar completo el nombre del militar que los guió y, quizá
familiarizada con el empleo de seudónimos en el otro ejército en
combate, el EZLN, apunta que "pidió ser identificado como Pablo" y que
otro más, es "llamado David". No recordó que las autoridades del
Ejército Mexicano no usan sobrenombres. Pero no era ese el único error.
Para los reporteros de El Heraldo, el militar que los condujo se
llama Pablo Raúl, y no Pablo Ruiz como aparece en otros medios.
Mucho antes de estos días finales de enero, los
diarios permitían que el lector se hiciera bolas con la información
sobre Chiapas. A partir de aclaraciones tan disimuladas como las que
hemos transcrito, es explicable que un significativo segmento de la
sociedad continuara pensando que en Chiapas habían ocurrido bombardeos.
La prensa no ayudó a esclarecer una confusión que ella misma había
propalado.
El Ejército Mexicano, en busca de una nueva imagen
Y en tanto la prensa era reacia a publicar las
aclaraciones del Ejército Mexicano, en la televisión un día sí, y otro
casi siempre también, aparecían escenas de soldados mexicanos ayudando a
la población chiapaneca. De esa manera se procuraba mostrar en actitudes
amables a elementos del Ejército federal. Pero lo que por la noche se
mostraba en televisión al día siguiente se contradecía, o se ignoraba,
en la prensa escrita. En la televisión, también se propagaban
expresiones de chiapanecos en favor del Ejército.
Así por ejemplo, en su emisión del viernes 28 de
enero el noticiario 24 Horas, en reportaje de Alberto León,
aseguraba que "En Chiapas es destacada la labor del Ejército Mexicano".
Acto seguido, se apreciaban escenas del mitin de ese día en San
Cristóbal, en donde uno de los oradores se refería elogiosamente a
"nuestro glorioso Ejército Mexicano, a quienes les debemos gratitud y
admiración de toda la vida". La noticia no era la realización del mitin,
sino el que allí se hubieran expresado reconocimientos enfáticos al
Ejército.
La Jornada, el 1 de febrero, incluye en páginas
interiores una entrevista de Blanche Petrich y Epigmenio Ibarra al
general Miguel Angel Godínez, bajo el encabezado "Injusta la acusación
de violar derechos humanos: Godínez". En la nota, se decía que el
militar aseguraba:
"Con la ayuda de los medios de comunicación y de
algunos organismos no gubernamentales de derechos humanos la fuerza
armada ha sido acusada de violar los derechos humanos".
Y aclaraba Godínez, en La Jornada, que había
ofrecido versiones contrarias:
"No usamos ni una sola bomba porque las bombas que
usas esos aviones no aparecieron en ningún lugar. Lo único que usamos
fue ametralladora y rocket, que no es lo mismo que bomba".
Claro que no es lo mismo. Aunque el hecho de que como
no se emplearon bombas no apareció ninguna, no es igual a señalar que,
como no hay indicios de ellas, significa que ese armamamento no se
utilizó en Chiapas. En sus explicaciones, tardías y ante reporteros
desconfiados, el general Godínez se enredaba.
El Ejército Mexicano, a la vez que propiciaba la
presentación de notas que le fueran favorables, denunciaba las
actividades de gente armada que, decía, estaba acosando a la población
de la zona en el conflicto. El último día de enero, un comunicado de la
Sedena informa que cerca del rancho Miguel Hidalgo, en el municipio de
Ocosingo, 500 personas armadas mantienen cercados a mil 460 habitantes,
a quienes exigen víveres, pago de "impuestos de guerra" y tratan de
obligarlos a unirse al movimiento bajo amenaza de muerte. Añadía la
Defensa Nacional que tenía informes de desalojos violentos, saqueos de
ranchos ganaderos e incendio y destrucción de casas, medidas de
hostigamiento, todas ellas, contra indígenas que se negbaan a colaborar.
Esta información aparece destacada en Hechos, del Canal 13,
aunque no así en 24 Horas, ni en Enlace. Otro motivo de
preocupación, y de notas en los medios, es la situación de varios
millares de campesinos desplazados por el conflicto armado. El 31 de
enero, en Las Margaritas, tres de seis mil de esos campesinos solicitan
a los gobiernos federal y estatal que el Ejército Mexicano entre en la
región afectada por la presencia del EZLN.
Agenda y condiciones: definiendo lo básico
El mismo lunes 31, legisladores que integran el grupo
plural para atender los sucesos en Chiapas se reunían en la ciudad de
México con el comisionado Manuel Camacho Solís, el cual les informa
sobre aspectos de la agenda prevista, aunque aún no formal, para
discutir con el EZLN: demandas económicas (referentes "a las graves
condiciones materiales de los indígenas de Chiapas"), demandas sociales
(referentes al racismo, marginación, falta de respeto, expulsiones,
ataques a las culturas y tradiciones de los indígenas chiapanecos),
demandas políticas (referentes a la falta de espacios legales de
participación real de los indígenas en los asuntos políticos). Se aclara
que la reforma política nacional, no estará incluida en la agenda de
negociaciones.
La reunión de Camacho con los diputados y senadores
es mencionada en la TV a partir, estrictamente, de la escueta
información oficial. En 24 Horas y en Hechos, el asunto
merece pocos segundos. No sucede lo mismo en los diarios de la mañana
siguiente, el 1 de febrero. La Coordinación de Comunicación de la Cámara
de Diputados emitió un breve comunicado, del cual toman su información
los noticieros televisivos, pero reporteros de varias publicaciones
insisten ante algunos de los asistentes que, pidiendo no ser
identificados, filtran versiones que llegan a ser contradictorias, sobre
la reunión. Camacho les había pedido a los legisladores que, "en un
'pacto de caballeros', se abstuvieran de difundir detalles del
encuentro". Algunos diputados, o senadores quizá, no consideraron que
tal pacto los involucrara.
Ovaciones publica en su encabezado: "Camacho:
solución rápida en Chiapas o podría haber complicaciones" y en la
información correspondiente, asegura que el Comisionado para la Paz
advirtió a los integrantes de la Comisión Plural que:
"en Chiapas se tiene que dar 'rápido' una solución, o
de lo contrario seguirán otras cuestiones que nada tienen que ver con el
conflicto armado y que complicarán el asunto".
¿A qué 'otras cuestiones' se habría referido el
Comisionado? Se decía que en la reunión surgió el tema de "las
elecciones federales de agosto... que podrían 'contaminar' el clima de
negociaciones para arribar a la paz en Chiapas", aunque no se explicaba
esa posición, dejando abierta la posibilidad de nuevas especulaciones,
siempre a partir de versiones sin fuentes identificadas.
La Jornada dice, al informar sobre el encuentro,
en una cabeza de primera plana:
"No se negociará la reforma electoral: Camacho".
Y ya en la nota respectiva, en interiores, este
diario publica que:
"Camacho Solís dijo que ya hay un acuerdo concreto
sobre la agenda del diálogo pero no anticipó cuáles serían esos puntos".
Es decir, no se sustentaba la afirmación del
encabezado.
unomásuno anuncia en su portada:
"La reforma política no será parte de la agenda de
negociación con el EZLN, aclaró Camacho Solís a legisladores".
Y ya en la información de este diario se decía, con
pulcritud, que:
"De acuerdo con las versiones de funcionarios
presentes en el encuentro, Camacho Solís comentó que aún no existe una
agenda concreta y específica para las negociaciones con el EZLN, ni
tampoco una fecha para un acercamiento entre ambas partes, pero
reconoció que ya hay condiciones para el diálogo. Aunque sí aclaró que
el tema de la reforma política no estará presente".
En Reforma, el encabezado dice, en primera
plana:
"Facilita acuerdo político negociación".
Ese, era el único de los medios impresos revisados
que mencionaba una fuente:
"... el diputado perredista Jesús Martín del Campo,
integrante del grupo plural, informó que Camacho Solís se comprometió a
propiciar la máxima coordinación entre todas las comisiones que
contribuyan a la solución del conflicto en Chiapas, e informó que está
cerca el encuentro con el EZLN".
El Universal era el único diario que recogía,
completo, el comunicado de la Cámara de Diputados. Sin embargo, en una
nota de portada se inclina por favorecer las versiones extraoficiales:
"Nada se discutirá con el EZLN en torno a la reforma
política: MCS".
La nota indicaba que:
"se logró saber que se trataron temas muy delicados y
que cualquier indiscreción podría afectar el trabajo que se realiza para
el diálogo y la reconciliación".
El Financiero, El Nacional, El Heraldo
de México y Excélsior, no se sabe si por ser respetuosos con
la petición de cautela que se hizo, o porque sus reporteros no hallaron
indiscreciones suficientes, únicamente mencionan, en páginas interiores,
la información del comunicado.
El martes primero de enero, los preparativos para el
encuentro entre el representante presidencial y el EZLN marchan, aunque
con lentitud y confusiones. Reforma del día 2 publica en su
encabezado principal:
"Lo básico está definido".
Este diario, así, asegura que el encuentro será:
"... en una zona franca (neutral) aún no definida,
utilizándose para ello, dos vehículos de la Cruz Roja Internacional
quienes se encargarían de trasladar a miembros de uno y otro bando,
informaron fuentes confidenciales".
Comenzaban las especulaciones y versiones, ya no
sobre hechos de guerra sino respecto de los preparativos para la paz.
EL EZLN discrimina a la televisión privada
Mientras, en un comunicado dirigido "a la prensa
nacional e internacional", el EZLN anuncia que en la entrevista que
sostendrá con el Comisionado, no aceptará la presencia de algunos medios
de información. Fechado el 29 de enero, aunque se dio a conocer en
Chiapas hasta el primero de febrero, el documento del Comité Clandestino
Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional, sostenía: "Existen algunos medios informativos que
se han negado rotundamente a informar con objetividad lo ocurrido en
nuestro estado. Diversos medios se han ensañado particularmente en
contra de nuestra causa y la del pueblo indígena chiapaneco, nosotros
nunca hemos pedido a los medios de comunicación que se conviertan en
'portavoces' del EZLN, pero consideramos que es su deber, y derecho de
la sociedad toda, el informar con objetividad".
A partir de esa consideración, el EZ admite la
presencia en las pláticas con el gobierno, de "toda la prensa escrita,
sin importar filiación política, partidaria, u orientación ideológica".
Incluso, hace una invitación especial a los periódicos "La Jornada,
El Financiero, Tiempo de San Cristóbal, El Norte de
Monterrey, The New York Times, The Washington Post, Los
Angeles Times, Le Monde, Houston Chronicle". Además
menciona a las revistas Proceso, Siempre! y Mira.
Pero a la vez que invita, discrimina:
"en cuanto a los medios televisivos, el EZLN sólo
vetaría la asistencia de las televisoras privadas nacionales Televisa y
Televisión Azteca. La primera porque no necesita buscar noticias pues
las inventa. La segunda porque sus reporteros han demostrado falta de
profesionalismo al ofrecer dinero a nuestros combatientes para que hagan
declaraciones. El resto de los medios televisivos nacionales y
extranjeros serán acreditados sin problema por el EZLN".
Se mencionan, como especialmente invitadas, las
siguientes "Televisoras: Canal 6 de Julio, Multivisión, Canal 11, CNN"
(aunque el primero, el 6 de Julio, no es una estación de televisión sino
un servicio privado de videos, afín al PRD). Además se hacía invitación
expresa a varias agencias de prensa y estaciones de radio.
El veto del EZLN a las dos cadenas de televisión
abierta, Televisa y Azteca, fue mencionado con discreción en 24 Horas
y rebatido enfáticamente en el noticiero Hechos. Además,
provocaría una reacción de rechazo en el diario La Jornada y,
luego, en la Cámara de Diputados.
Jacobo Zabludovsky, la noche del martes 1 de febrero,
simplemente dio paso a la declaración del comisionado Manuel Camacho que
decía:
"Respecto a la decisión del EZLN de que no participen
dos cadenas de televisión mexicanas, mi postura es la de no excluir a
nadie, y sólo sujetar la acreditación y los accesos, a las medidas de
seguridad que se consideren pertinentes".
Un poco antes, en el noticiero de Canal 13, se
transcribieron las consideraciones del EZ para rechazar a las dos
empresas, junto con la opinión de Camacho. Luego, el conductor Javier
Alatorre dijo:
"Es una lástima que el EZLN pretenda excluir a
Televisión Azteca de la cobertura del diálogo para la paz. Los
reporteros de Televisión Azteca se han conducido con profesionalismo,
con honorabilidad e imparcialidad. En ningún momento se buscó ofrecer
dinero o recompensa alguna para obtener información. Sí, en cambio,
recibieron peticiones de cuotas o comida de personas de las comunidades
inmersas en el conflicto y vinculadas a los grupos insurrectos. Crónicas
periodísticas documentan tales hechos..."
[En efecto, en varias notas de prensa, desde los
primeros días del conflicto, se había mencionado, como un problema
aislado, la exigencia de miembros del EZLN para sólo dar entrevistas a
los reporteros que pagaran por ellas. También ocurrió que varias
personas, en San Cristóbal de Las Casas, hicieron negocio al pretender
que eran intermediarios (oficiales o no, nunca se supo con certeza) del
EZLN y, así, pedir dinero a cambio de entrevistas o de visitas a la zona
ocupada por ese grupo armado. En el primer capítulo de este libro, se
ofrecen varios testimonios al respecto].
Alatorre, en Canal 13, mencionó por su nombre al
EZLN, a diferencia de muchas ocasiones anteriores en las que se había
referido a él como "alzados", o "grupo armado". La defensa de Televisión
Azteca parecía especialmente necesaria, pues en su comunicado la
dirección del Ejército Zapatista acusaba a enviados de esa empresa de
haber querido corromper, o casi, a algunos de sus integrantes. Fue
notable, sin embargo, el interés de Azteca para dar a conocer su
alegato, a diferencia de Televisa que esa noche solamente presentó una
alusión al veto del que estaba siendo víctima. Quienes se conformaron
esa noche con la versión de Televisa, no entendieron la alusión de
Camacho, que se refería al veto zapatista en contra de esa y de la otra
empresas.
En Canal 11, la noche en que se conocen las
preferencias informativas del EZLN, Enlace festina sin disimulo
la invitación específica que se le hace. Se dice allí, que el comunicado
firmado por el subcomandante Marcos señalaba que en el EZLN había:
"una política de puertas abiertas hacia aquellos
medios que a su parecer se desempeñan con objetividad, sin tomar partido
por uno u otro bando".
Sin embargo, tales términos no aparecen en documento
del Ejército Zapatista. Para Canal 11, parecía haber especial motivo de
satisfacción por el hecho de que la dirigencia zapatista le hubiera
otorgado su aval. No se había sabido, hasta entonces, que ese Canal
tomara como repetables las consideraciones de objetividad que dispensaba
el Ejército Zapatista. La conductora Mayté Noriega mencionó, también,
que Enlace había sido especialmente invitado por el EZ para
cubrir el diálogo para la paz. Luego, se sintetizan las palabras de
Manuel Camacho pero sin mencionar su desacuerdo con el veto a las otras
dos empresas televisoras.
En las radiodifusoras beneficiadas con el permiso del
EZLN, la noticia se da como reconocimiento a cada empresa. Era curioso
cómo en muchos casos, de la crítica de comienzos de enero al Ejército
Zapatista, se transitaba al júbilo cuando el EZ les deba permiso para
cumplir con sus tareas informativas.
En otros casos, se hacen comentarios críticos. Entre
los más cáusticos, porque no tomaban posición respecto del veto a la
televisión privada sino que aprovechaban el viaje para cuestionar a un
periódico, están los de Juan María Naveja y Francisco Prieto en
Perfiles de la Noticia, de Radio Centro, la mañana del miércoles 2:
"(Naveja).- Ellos (el EZLN) han vetado a las dos
televisoras principales de México: Televisa y Televisión Azteca. Ellos
dicen que Televisa ha inventado informaciones falsas y que ha maquillado
algunos hechos. De Televisión Azteca, señalan que le dio dinero a
algunos miembros del EZLN para que hicieran ciertas declaraciones. Lo
que no sabe nuestro auditorio es que los reporteros de Televisión Azteca
tuvieron que enfrentar muchas dificultades para hacer su trabajo. Uno de
los reporteros, incluso, estuvo a punto de ser masacrado. Y es que
algunos reporteros, que se dicen 'compañeros', dijeron a los zapatistas
que aquél era de Gobernación. Fue eso de pésimo gusto y de absoluta
falta de compañerismo, porque se puso en riesgo la vida de una persona.
"(Prieto).- Yo no sabía eso. ¡Qué barbaridad!
"(Naveja).- Así es. Esos señores son reporteros de un
diario, un diario que conocemos, pero no tenemos la autoridad para decir
cuál es.
"(Prieto).- ¡Qué falta de ética tan tremenda!
"(Naveja): Lo que pasa es que hay quienes han tomado
el problema de Chiapas como si fuera de ellos exclusivamente. Bueno,
finalmente, el grupo que está coordinando a los medios de comunicación
por parte de Camacho Solís se ha mostrado más abierto y ha invitado a
otros medios. Esto quiere decir que el país estará bien informado."
(Lo que también parecía falta de ética era que el
señor Naveja ocultara la identidad del diario cuyos reporteros
presuntemente habían propiciado una agresión contra los enviados de
Televisión Azteca. También era notoria la aparente conformidad de los
comentaristas con el hecho de que el EZLN autorizara o vetara, según sus
preferencias o su idea de la propaganda, a unos y otros medios. Un
asunto de política de comunicación, lo volvían frívolo y fácilmente
desdeñable. Otras voces, opinarían distinto).
En Para Empezar, de Stereorey, el enviado
Mario Antonio Morales dio cuenta ése del 2 de febrero de los medios
seleccionados por el EZLN --entre ellos el suyo--, en un contexto en el
que, el día anterior, había sido "de anuncios y de enojos, de mensajes y
de sonrisas en San Cristóbal de Las Casas". El conductor del noticiero,
Pedro Ferriz de Con, comentó:
"Creo que los medios que el Ejército Zapatista está
dejando fuera son medios que no los vamos a juzgar nosotros, los ha
juzgado la gente y de ello ha habido manifestaciones sobradas de las que
ni siquiera quisiera abundar. Los medios de comunicación tenemos un
compromiso con la verdad".
Cabe preguntarse si Ferriz de Con hubiera sido tan
complaciente con el EZLN en caso de que su radiodifusora hubiera sido
vetada. La rivalidad con las cadenas de televisión abierta (Ferriz
trabaja para otro sistema de televisión, Multivisión, que quiere
competir con las grandes cadenas) parecía obnubilar, o condicionar, el
juicio de ese y de otros informadores.
El 3 de febrero, volviendo al veto, el conductor de
Televisión Azteca, Javier Alatorre, menciona que, en una carta al EZLN,
esa empresa reconocía que uno de sus reporteros ofreció mil nuevos pesos
a un joven que dijo ser el contacto para obtener una entrevista con el
comandante "Mario", del Ejército Zapatista. A partir de esta aclaración
y de un aparente intercambio epistolar, el EZ, más adelante, levanta la
prohibición contra Azteca. Sin embargo, la mantiene respecto de
Televisa.
Dos semanas más tarde, el 16 de febrero, un par de
importantes declaraciones se oponen al veto que inicialmente afectaba a
las dos televisoras privadas. La Comisión Permanente del Congreso de la
Unión, aprobó por unanimidad una moción de rechazo al veto que, para
esas alturas, era única y específicamente en contra de Televisa. El
senador Gustavo Salinas, del PRI, leyó la propuesta que entre otras
cosas decía que, tal actitud:
"... lesiona la libertad de expresión y el derecho a
la información, que está consagrada en favor de los mexicanos como
principio constitucional".
A partir de esa consideración, la Permanente se
manifestaba en contra del veto que afectaba a Televisa, pero también
contra los ataques que había sufrido el diario La Jornada (y de
los que damos cuenta más adelante), las agresiones al Centro Nacional de
Comunicación Social, Cencos y el Canal 6 de Julio (cuyas oficinas,
compartidas por ambos grupos, habían sido allanadas en varias ocasiones)
y contra las amenazas a periodistas de varios medios informativos.
La declaración de la Comisión Permanente ocurría
mientras circulaba la edición de esa mañana, el 16 de febrero, del
diario La Jornada. Este periódico, en un editorial con arranque
en primera plana, intitulado "Por la Tolerancia y el Pluralismo", a
partir de que "la aceptación y el ejercicio del pluralismo político (es)
elemento indispensable para que la democracia no sea sólo una vacía
expresión de deseos", consideraba que el veto del EZLN contra Televisa,
"no constituye una manifestación de tolerancia,
atributo que debe ser alentado para alcanzar una democracia verdadera
para nuestro país".
Seguía la posición editorial de ese diario, diciendo
que el conflicto en Chiapas ha sido ampliamente tratado, y de maneras
diversas, en los diferentes medios:
"Ello, a su vez, ha provocado reacciones orientadas a
descalificar a ciertos medios, sea porque ofrecen una cobertura
exhaustiva del conflicto chiapaneco, porque ignoran los graves hechos
acaecidos en el estado, o porque interpretan la situación de un modo
inaceptable para alguna de las partes en conflicto. En el caso de la
empresa vetada, la dirigencia del EZLN debería recordar un conocido y
noble principio volteriano: 'No estoy de acuerdo con lo que dice, pero
defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo".
Era por lo menos curioso que a un grupo en armas se
le convocara a la tolerancia con un medio de información. Sobre todo,
que se invocara la volteriana, aunque metafórica, disposición a morir en
defensa del derecho de expresión de otros. Los editores de La Jornada,
en su exhortación por la libertad informativa, aparte de defender a
Televisa parecían estarse defendiendo ellos mismos de los
cuestionamientos que, a esas alturas, ya habían comenzado a recibir por
la simpatía mostrada en favor de la causa del Ejército Zapatista. En su
propia defensa, con oportunidad, La Jornada aprovechaba el
incidente respecto de Televisa para ubicar a todos los medios dentro de
un interés común, corporativo si se quiere, pero eficaz. Concluía el
editorial:
"Independientemente de los argumentos que se esgriman
para aplicarla, la impugnación de los medios de comunicación no
constituye un precedente sano para el conjunto de tales medios. En este
sentido, el veto --o el ataque-- a una publicación, una estación de
radio o una emisora de televisión afecta a todos los medios, más allá de
la política informativa que lleven a cabo".
En 24 Horas de ese 16 de febrero, Zabludovsky
da lectura, mostrándolo en pantalla, a un extenso fragmento del
editorial. Y concluye:
"Esto es parte del editorial que publica hoy La
Jornada, el periódico que dirige Carlos Payán. El periodista Payán
no defiende a Televisa. Defiende un principio y una libertad por la que
muchos mexicanos han perdido la vida o la libertad a lo largo de muchas
generaciones en México. Y una vez más aprovechamos esta noche para
reiterar nuestra posición en defensa de la ley y de las instituciones de
México. No se pueden justificar el secuestro, ni la agresión a la
libertad de expresarse, ni otros métodos violentos para defender
cualquier causa, por justificada que sea. La violencia ilegal, lejos de
fortalecer los motivos, agrede las razones que trata de defender".
De esa manera, el vicepresidente de Noticias de
Televisa y director de 24 Horas, también aprovechaba la ocasión
del veto del EZLN para establecer una posición editorial ya no sólo
respecto del acceso informativo al conflicto en Chiapas, sino sobre el
empleo de la violencia como recurso político. Esa tarde, como reseñamos
más adelante, había sido liberado el ex gobernador Absalón Castellanos y
estaban por comenzar las pláticas para la paz. La cobertura que Televisa
hace de ese acontecimiento, transmitiéndolo en vivo, demostró que no
había veto que valiera cuando esa empresa, con apoyo de la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes, tenía capacidad técnica suficiente, e
incluso superior a otras, para conducir sus señales desde la selva
chiapaneca.
24 Horas dedica varios minutos a transcribir
fragmentos del editorial de La Jornada y a dar cuenta de la
discusión de ese día en la Comisión Permanente. De manera significativa,
aunque mencionan otros asuntos del debate legislativo, los noticieros de
los canales 11 y 13 no recogen las alusiones a Televisa. Esta empresa,
de manera paradójica, se había anotado un éxito informativo pocas horas
antes, al presentar en directo la entrega del ex gobernador chiapaneco
desde el poblado de Guadalupe Tepeyac. Las otras estaciones de
televisión cuyos noticieros fueron revisados para este libro, guardan
silencio sobre tales logros --o abusos, según otros puntos de vista-- de
Televisa.
Precisamente, el hecho de que Televisa haya
transmitido la liberación de Castellanos parece haber sido tomado como
pretexto para que, de manera inopinada, dos días después el PRD se
retractara de la condenar al Ejército Zapatista por querer restringir el
derecho de aquella empresa a informar sobre el conflicto en Chiapas. El
18 de febrero, el grupo parlamentario del Partido de la Revolución
Democrática retiró su adhesión al acuerdo de la Comisión Permanente,
alegando que, luego de esa declaración:
"Televisa, lejos de mostrar un cambio en su política
informativa, reincidió en sus prácticas habituales de parcialidad en el
manejo de la información, tan rechazada por la sociedad".
Al parecer, a juzgar por sus nuevas declaraciones,
los legisladores del PRD que habían compartido la defensa de la libertad
de información esperaban que Televisa cambiara su política noticiosa y
editorlal. Sin embargo lo que era cuestionado en el acuerdo de los
partidos era el veto del EZLN contra una cadena televisora. Todo permite
pensar que los legisladores del PRD se arrepintieron, no porque hayan
descubierto que Televisa no se reformaba con una declaración, sino
porque dentro de ese partido les reprocharon la que parecía defensa de
una empresa tan impopular en algunos sectores del mundo político y de la
sociedad crítica --en especial, de los sectores de esa sociedad que son
clientela perredista--.
Pero lo que estaba siendo reprochado era la postura
de intransigencia de los zapatistas. Este asunto vuelve a ser motivo de
discusiones en la Comisión Permanente, el miércoles 23 de febrero,
cuando en San Cristóbal de Las Casas ya se habían iniciado las pláticas
para la paz. En esa nueva ocasión la senadora Laura Alicia Garza
Galindo, del PRI, cuestionó la actitud de los perredistas que se habían
retractado de su condena anterior por el veto a Televisa. A nombre del
PRD contestó el diputado Alejandro Encinas, que subrayó el respeto de su
partido a la libertad de información pero cuestionó a Televisa, que:
"ha crecido a imagen y semejanza del gobierno
priista, desde el poder se ha cobijado y alentado a esta empresa, de tal
forma que su perfil eminentemente mercantil, su funcionamiento
mayoritariamente acrítico, su afinidad con la ideología oficial, le ha
facilitado pasar de una empresa sin mensaje a un poder privado capaz de
arrebatarle al Estado sus responsabilidades en materia de comunicación
social, con el apoyo y beneplácito del gobierno".
Todo ello no parecía bastar para dar explicación al
viraje del PRD, pues todas esas eran actitudes (o aptitudes) de Televisa
que ya se conocían antes de que legisladores de ese partido hubieran
estado de acuerdo en criticar el veto por parte del Ejército Zapatista.
El diputado del PRD dijo que Televisa había violado el acuerdo de no
transmitir en vivo la liberación del general Castellanos, aunque no hay
evidencias de que un acuerdo así haya existido entre las empresas de
televisión, o entre ellas y el gobierno federal.
En todo caso, el Canal 2 no hubiera podido presentar
la ceremonia de liberación del ex gobernador chiapaneco si no hubiera
sido con aquiescencia gubernamental, pues las señales del control remoto
por televisión eran conducidas a través de un satélite que es propiedad
y es manejado por dependencias del gobierno. Sin embargo, Encinas
sostenía el 23 de febrero en la Comisión Per